¡ABALÁNZATE HOY!

 


“Pues, como había sanado a muchos, todos los que sufrían dolencias se abalanzaban sobre él para tocarlo.”

Marcos 3:10 (NVI)

La multitud no necesitó una campaña publicitaria. No necesitó un discurso convincente. Habían visto el poder de Jesús. Y eso fue suficiente. Los enfermos, los débiles, los que sufrían… se abalanzaban sobre Él. No se quedaban mirando. No se quedaban dudando. No buscaban otra opción primero. Sabían que en Jesús estaba su respuesta.

Hoy nosotros también sabemos que el Señor ha hecho milagros. Hemos escuchado testimonios. Hemos visto Su mano obrar. Hemos experimentado Su fidelidad.

Entonces, ¿por qué muchas veces no corremos primero hacia Él? Buscamos consejo en todos lados. Intentamos resolver con nuestras fuerzas. Nos llenamos de ansiedad. Consultamos a todo el mundo… menos a Dios.

“Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas rotas que no retienen agua.”

Jeremías 2:13

Dios nos llama “Su pueblo”, pero muchas veces actuamos como si Él no fuera suficiente. Cavamos soluciones humanas que no sostienen nada. Nos agotamos buscando donde no hay respuesta.

Jesús ya venció.

“Por sus heridas fuimos sanados.”

Isaías 53:5

En la cruz cargó tu dolor, tu culpa, tu enfermedad, tu angustia. No murió para que sigas luchando solo.

“En el mundo tendrán aflicciones; pero confíen, yo he vencido al mundo.”

Juan 16:33

Sí, hay problemas. Sí, hay dolor. Pero también hay victoria en Él. Hoy el Espíritu Santo te hace una pregunta sencilla y directa: Si sabes que Él tiene el poder…Si sabes que Él tiene la respuesta…Si sabes que Él venció…¿por qué  no corres hacia Él? No esperes a que la situación empeore. No esperes a quedarte sin fuerzas. No esperes a tocar fondo.

Hoy es el día para abalanzarte a Sus brazos.

Oremos: 

Señor, perdóname por buscar respuestas lejos de Ti. Hoy reconozco que Tú eres mi fuente, mi sanador y mi victoria. No quiero quedarme mirando; quiero correr hacia Ti. Me abalanzó a Tus brazos con fe, confianza y necesidad, te lo pido en el nombre de Jesús,
Amén.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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