ADORADORES VERDADEROS

 


"Pero llegará el momento, y en efecto ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. El Padre está buscando gente que lo adore así."

Juan 4:23 PDT

¡Qué hermoso es saber que el Padre celestial está buscando personas! No está buscando talentos, posiciones, títulos ni apariencias externas. Él está buscando corazones que le adoren en espíritu y en verdad.

Dios conoce perfectamente cada corazón. Él sabe quién se acerca a Su presencia únicamente cuando necesita algo, quién lo busca por conveniencia y también quién se acerca movido por el amor y la gratitud. Nada puede esconderse delante de Sus ojos.

La verdadera adoración nace cuando nuestros ojos son abiertos para comprender lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. Cuando entendemos la profundidad de Su amor, Su sacrificio y Su gracia inmerecida, nuestro corazón no puede permanecer indiferente. Entonces la adoración deja de ser una canción o un momento especial y se convierte en una respuesta sincera de amor al Señor.

La Palabra nos enseña:

"Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero."
1 Juan 4:19

Cuando comprendemos cuánto hemos sido amados, nuestra respuesta natural es rendirnos ante Él con todo nuestro ser.

Adorar en espíritu y en verdad significa acercarnos a Dios con un corazón sincero, sin máscaras, reconociendo quién es Él y permitiendo que Su verdad transforme nuestra vida.

Por eso también dice la Escritura:

"Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios."
Salmo 51:17

Dios se agrada de aquellos que vienen delante de Él con humildad, reconociendo su necesidad y dependiendo completamente de Su gracia.

Hoy es un buen momento para detenernos y preguntarnos: ¿Estoy buscando a Dios solo por lo que puede darme o porque lo amo por quien Él es?

Demos gracias al Señor porque, aun siendo imperfectos, Él nos ha llamado a formar parte de aquellos que desean buscarle con sinceridad y adorarle de todo corazón. Que cada día nuestra vida sea una expresión de amor, gratitud y rendición delante de Su presencia.

Oremos: 

Padre amado, gracias porque me buscaste primero cuando yo estaba lejos de Ti. Abre mis ojos para comprender cada día más el amor manifestado en la cruz de Cristo. Quita de mí toda motivación egoísta y enséñame a adorarte en espíritu y en verdad. Que mi vida entera sea una ofrenda agradable delante de Ti y que mi corazón permanezca rendido a Tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

Dios te continúe bendiciendo.

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS