AMOR CONSTANTE
A veces nos han enseñado que el amor es solamente un sentimiento, pero la Palabra de Dios nos muestra que el amor también es una decisión y un mandamiento. El Señor nos llama a amar aun cuando no sea fácil, aun cuando hayamos sido heridos, ofendidos o desilusionados.
El ejemplo más hermoso es nuestro Señor Jesucristo. Él no se cansó de amar. Entregó su vida por amor y decidió amarnos desde antes de la fundación del mundo. La cruz es la mayor evidencia de ese amor perfecto y eterno.
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros”
(1 Juan 4:10).
Entonces, ¿por qué muchas veces nos cuesta tanto amar? Porque solemos amar solamente a quienes nos hacen bien, a quienes piensan como nosotros o a quienes nos generan afinidad. Pero Jesús nos enseñó un amor diferente, un amor que va más allá de las emociones y de la conveniencia.
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado”
(Juan 15:12).
Cuando dejamos que el orgullo, la altivez, la autosuficiencia o el resentimiento llenen nuestro corazón, apagamos la obra del Espíritu Santo en nosotros. La Biblia nos enseña a no entristecer al Espíritu Santo con nuestra manera de vivir.
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios”
(Efesios 4:30).
El Espíritu Santo es quien nos ayuda a amar como Jesús ama. Él produce en nosotros un amor genuino que muchas veces no podemos dar con nuestras propias fuerzas.
“El fruto del Espíritu es amor…”
(Gálatas 5:22).
También es difícil amar a otros cuando no hemos comprendido cuánto nos ama el Padre. Cuando vivimos lejos de Su presencia, olvidamos nuestra identidad y dejamos de vernos con los ojos correctos. Pero cuando volvemos al Padre y permanecemos en Su amor, nuestro corazón es restaurado para amar otra vez.
“Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero”
(1 Juan 4:19)
Hoy el Señor te recuerda esto: no te canses de amar. Sigue amando como Cristo te amó a ti. Aunque a veces duela, aunque no siempre recibas lo mismo, el amor de Dios jamás deja de ser.
“El amor nunca deja de ser”
(1 Corintios 13:8).
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

Comentarios
Publicar un comentario