AUTORIDAD VIVA
A veces olvidamos algo tan poderoso, el Señor ya nos dio autoridad. No es algo que tengamos que buscar afuera, ni ganarlo con esfuerzos humanos. Es un regalo que viene de Él .
“Toda autoridad
me ha sido dada en el cielo y en la tierra”
Mateo 28:18
Jesús recibió toda autoridad y no se la guardó, Él decidió
compartirla con nosotros, sus hijos.
“Miren, les he
dado autoridad para hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del
enemigo, y nada les hará daño”
Lucas 10:19
Esto es verdad. Totalmente verdad, Si Él lo dijo así es. No
depende de lo que sentimos, sino de lo que Él estableció. Pero aquí hay algo
muy importante: El enemigo no puede quitarte la autoridad directamente, pero sí
intenta engañarte para que la pierdas.
¿Y cómo sucede eso?
Sucede cuando vivimos en pecado constante, cuando lo
practicamos sin arrepentimiento. Ahí es donde nuestra autoridad espiritual se
debilita.
Desde el principio pasó así:
“Fructificad,
multiplicaos… y señoread…”
(Génesis 1:28)
Dios le dio autoridad al hombre
en el Edén, pero cuando entró el pecado esa autoridad fue debilitada. Esto no
significa que Dios deje de amarnos, ni siquiera significa que no pueda usarnos
en algún momento. Por ejemplo, Sansón fue usado por Dios aun en medio de
debilidades. Pero su vida también muestra algo claro: la falta de integridad
termina afectando la autoridad.
Dios busca que su poder y su
presencia fluyan en nosotros, pero en alineación con un corazón rendido y
limpio.
Y aquí viene una clave hermosa y poderosa:
“Someteos,
pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”
Santiago 4:7
No siempre se trata de gritar más fuerte, ni de hacer
oraciones largas, muchas veces, simplemente se trata de vivir sometidos a Dios.
Cuando estás en obediencia el enemigo huye, las tinieblas
retroceden, la presencia del Espíritu Santo
en ti se hace evidente.
No porque tú seas fuerte, sino porque Él vive en ti.
“Mayor es el
que está en vosotros, que el que está en el mundo”
1ª Juan 4:4
Así que hoy, guarda tu corazón, no caigas en la trampa de
pensar que el pecado no afecta nada. Sí afecta, pero también hay gracia, hay
perdón y hay restauración cuando volvemos a Él.
Tu autoridad sigue teniendo valor: ¡Cuídala! No se trata de
perfección, sino de rendición y recuerda siempre: cuando caminas con Dios, el
enemigo no tiene más opción que retroceder.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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