¿AVARO O GENEROSO?

 

La avaricia es una trampa silenciosa. Nos hace creer que lo que tenemos nunca es suficiente y que la seguridad está en acumular. Pero Dios nos muestra una verdad totalmente diferente: la mayor riqueza ya nos fue dada… y se llama Jesucristo.

Dios no se quedó con lo más valioso que tenía. Él entregó a su único Hijo por amor a nosotros. ¿Qué mayor generosidad puede existir? Cuando recordamos este regalo, nuestro corazón aprende a confiar y a soltar. Ya no vivimos para retener, sino para compartir.

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?”

Romanos 8:32

Dios ya nos dio lo máximo, lo imposible: a Jesús. Si Él ya hizo lo mayor por amor, ¿por qué temer que nos falte algo? Este versículo nos invita a confiar: si Dios es generoso con lo eterno, también lo será con lo cotidiano.

Guárdense de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.”

Lucas 12:15

Jesús nos recuerda que lo que somos vale más que lo que poseemos. La avaricia roba la paz porque siempre quiere más. Pero cuando entendemos que nuestra vida está segura en las manos de Dios, aprendemos a apreciar, agradecer y disfrutar sin aferrarnos.

Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes fueran enriquecidos.”

2 Corintios 8:9

Jesús renunció a la gloria del cielo para darnos una riqueza que no se compra: vida eterna, amor, propósito, perdón. Esa gracia transforma nuestro corazón y nos hace generosos como Él.

Si hoy nuestro Padre nos pregunta ¿Eres Avar@ o Generos@? ¿Cuál sería la respuesta?

Recuerda que ningún Avaro entra en el Reino de los Cielos.

...ni los ladrones, ni los AVAROS, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 

1 Corintios 6:10 RVR1960

Oremos:

Señor, gracias por tu generosidad inmensa al enviarnos a Jesús. Libérame de la avaricia y de todo miedo a la escasez. Enséñame a confiar en tu provisión y a dar con alegría, como Tú lo hiciste conmigo. Que mi vida refleje tu amor generoso cada día. Amén.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 


Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS