¡AY DE MI, AY DE TI!
"Porque si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!"1 Corintios 9:16 (RVR1960)
Pablo expresó estas palabras porque había comprendido profundamente la importancia de compartir el evangelio. En su corazón ardía un amor tan grande por Cristo y por las personas, que anunciar las buenas noticias no era una opción, sino una necesidad. No le importaba si era rechazado, perseguido, apedreado o insultado; lo más importante para él era obedecer a Dios. Por eso dijo: "¡Ay de mí si no anunciare el evangelio!". Pablo entendía que dejar de hacer aquello para lo que Dios lo había llamado era desobedecer al Señor.
"Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado."Santiago 4:17 (RVR1960)
Qué hermoso sería que cada uno de nosotros pudiera decir con la misma convicción: "¡Ay de mí si dejo de anunciar las buenas noticias!". No como una obligación pesada, sino como la respuesta de un corazón agradecido por todo lo que Cristo ha hecho. Si sabemos que el evangelio transforma vidas y conduce a las personas a la salvación, ¿cómo podríamos guardarlo solo para nosotros?
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."Juan 3:16 (RVR1960)
Tal vez alguien pregunte: ¿Cuáles son esas buenas noticias? La palabra evangelio significa precisamente eso: buenas noticias. Y son buenas porque antes existía una realidad muy triste para toda la humanidad: el pecado nos separaba de Dios y ninguno de nosotros podía alcanzar la salvación por sus propias fuerzas. Estábamos lejos de la vida eterna y sin esperanza.
"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros."Romanos 5:8 (RVR1960)
Pero la mejor noticia que el mundo ha recibido ocurrió hace más de dos mil años. El Hijo de Dios, lleno de amor, dejó su gloria, vino a esta tierra, se hizo hombre y vivió en perfecta obediencia. En la cruz tomó nuestro lugar y pagó el precio por nuestros pecados, para que todo aquel que crea en Él tenga perdón, reconciliación con Dios y vida eterna. No existe una noticia más hermosa, más esperanzadora y más poderosa que esta.
"Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura."Marcos 16:15 (RVR1960)
Esa es la noticia que el Señor nos ha confiado para compartir con otros. Cada persona necesita escuchar que hay esperanza en Cristo, que hay perdón, salvación y una nueva vida en Él. Que nuestro corazón también pueda decir: "¡Ay de mí si no anuncio el evangelio!", no por temor, sino por amor a Dios y por amor a quienes aún necesitan conocer a Jesús.
Dios te continúe bendiciendo.
Julia Andrea Bustamante

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