CARGA AJENA

 


Hay dolores que no nacen en nuestro cuerpo… pero nos rompen por dentro.  La Biblia muestra una escena que parece hablar exactamente de eso:

“Una mujer cananea salió a su encuentro gritando: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada.”

Mateo 15:22 (NVI)

La mujer no dice primero “ten compasión de mi hija”, sino: “Ten compasión de mí.” Ella no era la endemoniada. Pero sí estaba cargando un tormento.

Porque cuando alguien que amamos sufre: el insomnio es nuestro, la angustia es nuestra, la preocupación es nuestra, el desgaste emocional es nuestro.

A veces, el que cuida… termina más quebrado que el enfermo.

¿Cuánto tiempo llevas siendo fuerte para todos, pero nunca has orado por tu propio corazón cansado?

Esa mujer reconoce algo que muchos creyentes olvidan: ella también necesitaba ayuda.


“Entrégale tus cargas al Señor, y él te sostendrá.”

Salmo 55:22

No dice: “las cargas de los demás”; Dice tus cargas; Y entre “tus cargas” están: el estrés por tu hijo, la tristeza por tu familia, la impotencia por alguien que no cambia, el miedo por una enfermedad cercana, Cuidar no significa aguantar sin llorar, Amar no significa resistir hasta romperte.

“Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores.”

Isaías 53:4

Jesús no solo llevó el pecado, Llevó: tu angustia, tu cansancio emocional, tu ansiedad por esa situación que no controlas. Tú no fuiste creado para sostener el mundo de nadie. Ese puesto ya está ocupado… y es de Cristo.

Orar por ti no es egoísmo, es necesidad, Muchos oran por todos… menos por sí mismos.

Pero esta mujer nos enseña a decir:

“Señor, ten compasión de mí.
Esto que está pasando cerca de mí me está quebrando.”

Eso no es falta de fe, Eso es honestidad delante de Dios.

¿Estás más enfocado en que Dios cambie la situación… que en permitir que Él sane tu corazón agotado por esa situación?

Oremos:

Señor, ten compasión de mí. Esta carga me duele, me cansa y me supera, Te entrego esta situación, esta persona y este temor. Sostén mi corazón mientras Tú obras.

Dios no solo ve al que sufre la enfermedad, También ve al que sufre en silencio por amor, Y a ese… también quiere sanar.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS