CASA LIMPIA

 


Muchas veces hemos escuchado que, cuando recibimos al Señor Jesús en nuestro corazón, el Espíritu Santo viene a habitar en nosotros. Esta es una hermosa verdad. Sin embargo, la Palabra de Dios también nos enseña que ese recibir a Cristo implica un corazón arrepentido, dispuesto a obedecerle y a rendirle la vida. El Espíritu Santo no viene simplemente por una emoción o unas palabras, sino a un corazón que ha decidido volver a Dios con sinceridad.

 “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Hechos 2:38

El Espíritu Santo es Santo por naturaleza. Él desea habitar en una vida que cada día se deja limpiar por Dios. No se trata de alcanzar una perfección por nuestras propias fuerzas, sino de permitir que el Señor transforme nuestro corazón. Cuando vivimos en arrepentimiento, obediencia y comunión con Él, damos lugar para que el Espíritu Santo obre con libertad en nuestra vida.

 “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.”

Juan 14:23

Oremos:

Señor, gracias porque por medio de Jesucristo me has dado el regalo de tu Espíritu Santo. Ayúdame a vivir con un corazón arrepentido, dispuesto a obedecerte y a permitir que Tú limpies cada área de mi vida. Haz de mí una morada agradable para tu presencia y enséñame a caminar cada día conforme a tu voluntad. Amén.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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