CASA LLENA
Hay algo en el corazón de Dios
que es tan profundo, Él no quiere una casa vacía.
Él quiere una mesa llena, una familia reunida, hijos de vuelta en casa; en la
parábola de la gran cena, el Señor dice:
“Ve por los
caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.”
Lucas 14:23
Esta no es solo una historia, es
una revelación del corazón del Padre.
Dios está preparando una gran
cena. No es cualquier cena, es el encuentro eterno con Él, la comunión, la vida
verdadera. Es una invitación que el Señor hace para todos, sin embargo, muchos
no quieren ir; allí estaremos aquellos que un día estuvimos lejos de El, pero
quisimos regresar porque creemos en Él y le seguimos fielmente. El deseo de
Dios es claro: que su casa esté llena.
Muchos de nosotros, en algún
momento, nos fuimos de casa.
Nos alejamos del Padre, tomamos nuestros propios caminos… pero, aun así, Él
nunca dejó de esperarnos.
“Mas nuestra
ciudadanía está en los cielos…”
Filipenses 3:20
El significado
de “Fuérzalos a entrar” puede
parecer fuerte, pero el corazón de Dios no es violento, es amoroso. Cuando el
Señor dice “fuérzalos”, no habla de obligar por la fuerza, sino de: Insistir
con amor, no rendirse fácilmente, volver a invitar, hablar con verdad y gracia,
es una urgencia llena de compasión.
“El Señor… es
paciente… no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento.”
2ª Pedro 3:9:
La gran cena sigue preparada, la mesa sigue servida, el
llamado sigue vigente, pero también es cierto, muchos están invitados, pero no
todos quieren ir.
Aun así, el Señor sigue buscando,
sigue tocando corazones, sigue enviando a sus hijos a llamar a otros
Hoy, el Espíritu Santo puede estar poniendo a alguien en tu
corazón, una persona que se alejó.
Alguien que necesita volver, alguien que necesita escuchar otra vez: “hay un
lugar para ti en casa.”
No te rindas con esa persona, Ámala. Insiste. Ora. Invítala
otra vez. Porque un día… esa persona puede sentarse en la mesa del Rey.
“Bienaventurados
los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.”
Apocalipsis
19:9:
No solo como invitado, sino como alguien que también sale a
buscar a otros.
Hay una casa esperando, hay una mesa preparada, hay un Padre
llamando, y todavía… hay lugar.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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