CORAZÓN CIEGO
Jesús dijo unas palabras que no son suaves… son una alarma
espiritual.
“Por mucho que oigan, no entenderán; por mucho que vean, no comprenderán… Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible… De lo contrario… se arrepentirían y yo los sanaría.”
Mateo 13:14–15 (NVI)
Jesús explica que el problema no está en que Dios no hable, sino en que el corazón humano se vuelve duro:
“Por mucho que oigan, no
entenderán”
Dios habla por su Palabra, por circunstancias, por personas, por la conciencia. Pero oír no es lo mismo que escuchar.
Hay gente que oye sermones, versículos, consejos… pero su vida no cambia. No porque Dios no sea claro, sino porque no quieren dejar que el mensaje los confronte.
“El corazón de este pueblo se ha
vuelto insensible”
Aquí está la raíz, Un corazón
insensible: ya no se conmueve por el pecado, ya no siente culpa,
ya no se deja corregir, ya no
busca a Dios de verdad, Es como una herida que dejó de doler… pero sigue
infectada.
La insensibilidad espiritual es
peligrosa porque la persona cree que está bien, cuando por dentro se está
apagando.
“Se les han tapado
los oídos y se les han cerrado los ojos”
No dice que Dios los cerró, Muestra una actitud continua:
decidieron no ver, no oír, no cambiar.
Cada vez que alguien ignora a Dios: un poco más se cierra, un
poco más se endurece, un poco menos entiende lo eterno.
La ceguera espiritual no ocurre de una vez… se forma con
pequeñas desobediencias repetidas.
“De lo
contrario… se arrepentirían y yo los sanaría”
Esta es la parte más impactante, Jesús dice que si vieran,
oyeran y entendieran, el resultado sería:
Arrepentimiento: Reconocer, “Estoy mal. Necesito a Dios.”
Sanidad: Y aquí no habla solo de lo físico, habla de sanar: el
corazón herido, , la culpa, la
esclavitud al pecado, la separación de Dios, Mucha gente quiere sanidad…pero no
quiere arrepentimiento.
Sin arrepentimiento, no hay sanidad espiritual.
“Pero dichosos
los ojos de ustedes porque ven” (v.16)
Jesús llama dichoso (bendecido) al que sí logra ver; No al
perfecto, No al religioso, Sino al que tiene un corazón sensible, El mayor
peligro no es fallar…es dejar de sentir que necesitamos a Dios.
Pregúntate: ¿Mi
corazón todavía puede escuchar?
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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