CORAZÓN EXAMINADO
Muchas veces creemos que conocemos muy bien nuestro corazón. Pensamos que nunca haríamos ciertas cosas o que siempre tomaríamos las decisiones correctas. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que nuestro corazón puede engañarnos.
El profeta Jeremías escribió:
«Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es realmente capaz de conocerlo? Solo yo, el Señor, examino el corazón y pongo a prueba los pensamientos, para darle a cada uno lo que merece según su conducta y sus acciones.»
Jeremías 17:9-10 (TLA)
Solo Dios conoce completamente lo que hay dentro de nosotros. Él ve nuestras intenciones, nuestros pensamientos y aun aquello que nosotros mismos no alcanzamos a ver.
Un ejemplo muy claro es Pedro. Él amaba sinceramente al Señor Jesús y estaba convencido de que jamás lo abandonaría. Con seguridad le dijo:
«Aunque todos dejen de creer en ti, yo nunca dejaré de creer.»
Mateo 26:33 (TLA)
Pero Jesús, que conocía perfectamente su corazón, le respondió:
«Te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, dirás tres veces que no me conoces.»
Mateo 26:34 (TLA)
Pedro no estaba tratando de engañar a Jesús. Él realmente creía que sería capaz de permanecer firme. Sin embargo, cuando llegó el momento de la prueba, hizo exactamente lo que había dicho que nunca haría (Mateo 26:69-75).
Esto nos deja una enseñanza muy valiosa: muchas veces no conocemos la verdadera condición de nuestro corazón hasta que enfrentamos una prueba. Pero Dios sí la conoce desde el principio.
Por eso también dice la Palabra:
«Maldito sea el hombre que confía en los demás y no pone su confianza en Dios.»
Jeremías 17:5 (TLA)
Este versículo no significa que debamos desconfiar de todas las personas. Dios nos llama a amar, a vivir en comunidad y a valorar a quienes pone a nuestro lado. Lo que nos enseña es que nuestra confianza absoluta nunca debe estar en un ser humano, ni siquiera en nosotros mismos. Solo Dios merece ese lugar en nuestro corazón.
Entonces surge una pregunta muy importante:
¿Puedo confiar completamente en mi propio corazón?
La Biblia nos anima a responder con humildad. No debemos vivir apoyados en nuestras propias fuerzas, sino dependiendo cada día del Señor.
Por eso Proverbios nos dice:
«Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia.»
Proverbios 3:5 (TLA)
Cada día necesitamos pedirle al Señor que examine nuestro interior, que saque a la luz aquello que necesita cambiar y que forme en nosotros un corazón que le agrade.
Esa también fue la oración de David:
«Dios mío, ¡devuélveme la pureza de corazón y renueva mi espíritu de firmeza!»
Salmo 51:10 (TLA)
Y más adelante oró diciendo:
«Dios mío, examíname y pon a prueba mi corazón; hazme conocer mis preocupaciones. Señálame cualquier camino malo que haya en mí y guíame por el camino eterno.»
Salmo 139:23-24 (TLA)
Qué hermoso sería que esta también fuera nuestra oración cada mañana:
"Señor, Tú conoces mi corazón mejor que yo mismo. No permitas que me engañe creyendo que estoy bien cuando aún hay áreas que necesitan ser transformadas. Examíname, corrígeme y enséñame a depender de Ti. Regálame un corazón limpio, humilde, íntegro y dispuesto a obedecer tu voluntad. Que mi confianza esté siempre puesta en Ti y que cada día mi vida refleje más el carácter de Jesús."
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
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