CORAZÓN LIMPIO
Como hijos de Dios vivimos en un mundo lleno de cosas que pueden ensuciar nuestro corazón: palabras hirientes, pensamientos negativos, malos ejemplos o tentaciones que parecen inofensivas. Sin darnos cuenta, eso puede alejarnos de la paz y la claridad que Dios quiere para nosotros. Por eso necesitamos aprender a cuidarnos, a no contaminarnos, y mantener nuestra vida alineada con lo que agrada al Señor.
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”
(Mateo 5:8).
Un corazón limpio no significa perfecto, sino un corazón que busca ser transparente, sin doble vida, que quiere vivir en verdad delante de Dios.
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”
(Romanos 12:2).
Aquí se nos anima a no dejarnos arrastrar por lo que el mundo considera normal, sino a renovar nuestra manera de pensar para que nuestras decisiones reflejen la voluntad de Dios.
Cuando decidimos apartarnos de lo que nos contamina ya sea actitudes, amistades dañinas o pensamientos que no edifican no lo hacemos por religiosidad, sino porque queremos vivir ligeros, libres y cerca de Dios. Cuidar lo que entra en nuestra mente y corazón es como cuidar el agua que bebemos: si está limpia, nos da vida; si está contaminada, nos enferma.
Pidámosle juntos al Señor que nos dé discernimiento para identificar lo que no nos conviene y la valentía para apartarnos de ello, porque un corazón limpio siempre podrá ver más claro el amor de Dios.
Oremos:
Padre, ayúdanos a cuidar nuestro corazón y a no dejarnos contaminar por lo que nos aleja de Ti. Danos fuerzas para elegir lo que edifica, y renueva cada día nuestra mente y nuestro espíritu. Queremos vivir con un corazón limpio para agradarte y ver tu amor en todo, en el nombre de Jesús, Amén.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario