CORONA PROMETIDA
Qué hermosas palabras inspiró el Espíritu Santo en el corazón de Pablo para dejarlas registradas en las Escrituras. Son palabras que llenan el alma de esperanza y nos recuerdan que Dios nunca olvida todo lo que hacemos para Él. Nuestro Señor ve cada esfuerzo, cada acto de obediencia y cada paso de fidelidad, y promete recompensar a quienes permanecen firmes.
La recompensa que Dios tiene preparada es preciosa. Pablo habla de una corona, un galardón que el Señor entregará como muestra de aprobación a quienes han perseverado en la fe. Es como escuchar de sus labios: "Lo hiciste bien, permaneciste fiel". Pero lo más hermoso es que esta promesa no fue solo para Pablo; también es para todos aquellos que aman al Señor y esperan su regreso con amor, obediencia y esperanza.
Por eso, si hoy estás pasando por una prueba, si el cansancio quiere desanimarte o si sientes que tu esfuerzo no ha sido valorado, levántate y sigue adelante. Vale la pena servir al Señor. Vale la pena permanecer fiel. Él recompensa mucho mejor de lo que podemos imaginar, y su premio es eterno.
Que esta promesa fortalezca tu corazón y te anime a seguir caminando de la mano de Dios, con la mirada puesta en Cristo y en la recompensa que Él ha preparado para los que le aman.
Dios te continúe bendiciendo.
Julia Andrea Bustamante

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