CUANDO SOLO BUSCAMOS LO NUESTRO
“Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.”
Filipenses 2:21
Pablo escribe esto con tristeza. En su tiempo, igual que ahora, muchas personas servían a Dios solo cuando les convenía o cuando podían obtener algo a cambio.
Este versículo nos recuerda que el egoísmo puede disfrazarse de espiritualidad: a veces ayudamos, servimos o incluso oramos, pero pensando más en nuestra conveniencia que en agradar a Cristo.
Jesús, en cambio, vivió buscando el bien de los demás, incluso cuando eso le costó dolor y rechazo. Seguirlo implica cambiar nuestra manera de pensar: no vivir centrados en “mi tiempo, mis planes, mis intereses”, sino en lo que honra a Dios y bendice a otros.
Hoy pregúntate: ¿Estoy sirviendo o ayudando solo cuando me conviene? ¿Estoy buscando lo mío o lo de Cristo?
“Nadie busque su propio bien, sino el del otro.”
1 Corintios 10:24
Pablo aquí nos enseña un principio sencillo: la vida cristiana no se trata solo de “yo”, sino de “nosotros”.
Dios nos diseñó para vivir en comunidad. Cuando solo buscamos nuestro beneficio, terminamos vacíos; pero cuando pensamos en el bien del otro, el corazón se llena de paz.
No significa que descuides tus necesidades, sino que aprendas a amar como Jesús: con empatía, generosidad y sin esperar algo a cambio.
Haz hoy una acción desinteresada. Tal vez escuchar a alguien, compartir algo, o simplemente orar por otra persona. Verás cómo tu alma se enriquece más cuando das que cuando solo buscas recibir.
Oremos:
“Señor, ayúdame a dejar de buscar siempre lo mío. Enséñame a mirar como Tú miras, a pensar en los demás y a servirte con un corazón sincero. Que cada día pueda vivir para lo que es Tuyo y no solo para mis propios intereses, te lo pido en el nombre de Jesús., Amén.”
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario