CUIDADO ETERNO



Las palabras de Jesús en este pasaje no son suaves. Son serias, fuertes y llenas de advertencia. Él no está exagerando: está mostrando cuánto le duele cuando alguien es causa de caída para otro.

“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” Mateo 18:6 (RVR1960)

Jesús habla de personas que creen en Él  “los pequeños”  no solo niños, sino creyentes que pueden ser vulnerables en su fe. Hacer tropezar es empujar a alguien al pecado, enfriar su fe, desanimarlo, contaminar su mente o alejarlo de Dios con nuestro ejemplo, palabras o acciones.

La advertencia es tan fuerte porque el daño espiritual puede dejar heridas profundas y duraderas.

Este tema es delicado porque todos hemos estado en ambos lados:

Hemos tropezado por causa de alguien o tal vez, sin darnos cuenta, hemos sido tropiezo para otros.

Jesús se pone triste porque un tropiezo no es algo pequeño. A veces un mal consejo, una mala influencia o un mal ejemplo abre puertas a errores que traen consecuencias largas, dolorosas y difíciles de sanar.

“Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.”

Romanos 14:13

Dios nos llama a vivir con conciencia. No se trata solo de “yo no hice nada malo”, sino de preguntarnos: ¿Lo que hago puede debilitar la fe de alguien más? ¿Cómo me estoy conduciendo?

Debemos examinarnos con sinceridad: ¿Mi forma de hablar edifica o contamina? ¿Mi comportamiento acerca a otros a Dios o los aleja? ¿Soy influencia de fe… o de caída?

“Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”

1 Corintios 8:9

No todo lo que “puedo hacer” conviene si afecta espiritualmente a otro. La madurez espiritual piensa en el impacto que deja.

No solo se trata de no hacer caer a otros, sino de reconocer quién puede hacernos caer a nosotros.

Porque después del tropiezo: vienen culpas, heridas, consecuencias, procesos largos de restauración.

“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”

1 Corintios 15:33

Las personas nos influyen en nuestra fe, decisiones y carácter. No toda compañía suma a nuestra vida espiritual.

Este mensaje nos invita a vivir con temor de Dios y amor por los demás: Cuidar nuestra influencia, Cuidar nuestras relaciones, Cuidar el corazón de otros, Cuidar nuestro propio corazón.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”

Proverbios 4:23

Lo que permitimos entrar a nuestra vida y lo que sale de ella afecta nuestro destino y el de otros.

Ser tropiezo no es un detalle menor para Jesús; Cada palabra, actitud y relación tiene peso eterno.

Hoy la pregunta no es sobre otros… es personal: ¿Estoy ayudando a otros a acercarse a Dios, o soy parte de lo que los está alejando?

Dios te continue bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS