DAR COCES CONTRA EL AGUIJÓN
"Él dijo:
¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te
es dar coces contra el aguijón."
Hechos 9:5
Vamos a explicar primero que es lo que quiso decirle Jesús a Saulo de Tarso (quien era el apóstol Pablo) cuando le mencionó " Dar coces contra el aguijón" esto es una representación o simbolismo que viene del mundo agrícola antiguo.
Las "coces" son patadas que da un animal, especialmente un buey o un caballo.
El "aguijón" era una vara larga y puntiaguda que los campesinos usaban para dirigir a los bueyes cuando araban la tierra. Si el animal se resistía y daba una patada hacia atrás (una coz), terminaba hiriéndose él mismo con la punta del aguijón.
A veces, vamos por la vida
seguros de que lo que hacemos está bien. Tenemos planes, metas, ideas; pero no
nos damos cuenta de que estamos caminando lejos del corazón de Dios. Como
Saulo, perseguimos lo que creemos correcto, sin notar que estamos hiriendo el
propósito de Dios para nosotros.
Y entonces sucede algo: Jesús nos
detiene.
Nos pregunta como lo
hizo con Saulo:
“¿Por qué me persigues?”
En otras palabras: “¿Por qué luchas contra mí?
¿Por qué sigues
huyendo de lo que tengo para ti?”
Él nos habla con amor, pero
también con firmeza. Porque seguir dándole “coces al aguijón” es decir, pelear
contra su voluntad solo nos hiere más a nosotros mismos. Es como tratar de
golpear una espina con el pie, el que se lastima somos nosotros.
Este versículo nos recuerda que
cuando Jesús nos confronta, no lo hace para condenarnos, sino para redirigirnos
hacia su amor, hacia su plan. Lo hizo con Saulo, y también lo hace con
nosotros.
"Porque
mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos,
dijo Jehová."
Isaías 55:8-9
Dios muchas veces nos detiene
porque vamos por un camino diferente al suyo. Él nos llama a confiar, aunque no
entendamos todo.
"Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino
de muerte."
Proverbios 14:12
A veces estamos convencidos de
que vamos bien, pero sin Dios, ese camino puede llevarnos al dolor. Por eso,
necesitamos su guía.
"Examíname,
oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Y ve si hay
en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno."
Salmos
139:23-24
Este es el tipo de oración que
Jesús quiere que hagamos cuando nos detiene: reconocer que necesitamos
dirección y dejar que Él nos guíe.
"Mis
ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida
eterna."
Juan 10:27-28
Jesús nos llama porque somos suyos. Nos conoce, nos ama, y quiere que escuchemos su voz para darnos verdadera vida.
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas."
2 Corintios 5:17
Cuando respondemos al llamado de
Jesús, como Saulo, todo cambia. Nacemos de nuevo, y comenzamos una vida
diferente, guiada por su amor.
Oremos:
Señor Jesús, a veces hemos
corrido lejos de Ti, pensando que sabíamos lo que era mejor. Gracias por
detenernos. Gracias por hablarnos, incluso cuando no queríamos escucharte.
Perdónanos por resistir tu amor. Hoy decidimos dejar de pelear contra ti. Queremos
seguir tu voz, confiar en tus caminos, y vivir la vida nueva que tienes para
nosotros. Amén.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario