DE GRACIA RECIBÍ, DE GRACIA DOY

 

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”

Mateo 10:8 (RVR1960)

Jesús envió a sus discípulos a servir al mundo, no con lo que ellos podían ofrecer, sino con lo que Dios ya había puesto en sus manos. Todo lo que recibieron: poder, autoridad, perdón, vida nueva fue un regalo inmerecido de parte de Dios. Por eso Jesús les pide que lo compartan de la misma manera: sin egoísmo, sin esperar pago, con un corazón agradecido.

En la vida diaria, este versículo nos recuerda que lo que tenemos de Dios (amor, misericordia, talentos, fe, incluso la salvación) no es para guardarlo, sino para darlo. Así como fuimos alcanzados por la gracia, debemos ser instrumentos para que otros también la reciban.

¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

1 Corintios 4:7 (RVR1960)

Todo lo que poseemos la vida, los dones, la fe, la fortaleza viene de Dios. No lo conseguimos por nuestras propias fuerzas. Esto nos quita la soberbia y nos recuerda que, así como Dios nos lo regaló, debemos usarlo para bendecir a otros y no para creernos superiores.

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.”

Hechos 20:35 (RVR1960)

Jesús nos mostró que la verdadera alegría no está en acumular, sino en compartir. Cuando servimos, cuando ayudamos sin esperar nada a cambio, experimentamos una dicha más grande que cualquier beneficio material. Dar de gracia es vivir en esa libertad del amor generoso.

Dios ya te dio algo especial: tu fe, tu testimonio, tu tiempo, tu capacidad de amar y escuchar. No necesitas esperar a tener “mucho” para empezar a dar. El simple hecho de orar por alguien, animar a un triste, ayudar a un necesitado, ya es compartir de la gracia recibida.

Preguntémonos:

¿Estamos usando lo que Dios nos dio solo para nosotros o lo estamos compartiendo de gracia con otros?

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 


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