DECISIÓN ETERNA
A veces no somos conscientes de
algo tan delicado, pero tan determinante: el enemigo va a intentar, hasta el
último momento, robarnos la eternidad. Y muchas veces lo hace a través de algo
que parece “pequeño”, pero no lo es… la falta de perdón.
En la Palabra de Dios vemos escenas muy fuertes, pero llenas
de enseñanza.
Uno de esos momentos es cuando Esteban estaba siendo
apedreado.
“Y apedreaban a
Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y
puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este
pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.”
Hechos 7:59-60
(RVR1960)
Esteban estaba muriendo… y aun así decidió perdonar. No
permitió que el dolor, la injusticia o la rabia llenaran su corazón, ¿Por qué?
Porque entendía algo profundo: un corazón sin perdón no puede ver a Dios, Él
eligió soltar, para poder ver a Jesús.
También vemos el ejemplo más grande: Jesús en la cruz.
“Y Jesús decía:
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”
Lucas 23:34
(RVR1960)
Jesús, en medio del dolor más grande, decidió perdonar, no
respondió con ira, no respondió con ofensa, respondió con amor, Porque Él sabía
que el perdón no es una opción, es el camino a la eternidad y era precisamente el
plan de Salvación que se estaba llevando a cabo en la Cruz.
Y en esa misma cruz, había dos hombres.
“Y uno de los
malhechores que estaban colgados le injuriaba… Pero respondiendo el otro, le
reprendió… Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces
Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Lucas 23:39-43
(RVR1960)
Uno decidió endurecer su corazón, el otro decidió humillarse y creer, uno se
perdió, el otro fue salvo, aun en el último momento, todo se define en el
corazón.
Jesús también nos dejó una advertencia muy clara:
“Porque si
perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro
Padre celestial; mas si no perdonáis… tampoco
vuestro Padre os perdonará.”
Mateo 6:14-15
(RVR1960)
Esto es serio, el perdón no es solo para sentir paz aquí en la tierra, el
perdón está directamente conectado con nuestra eternidad.
Hoy el Espíritu Santo nos hace
una pregunta directa al corazón: ¿A quién necesitas perdonar hoy?
Si hoy fuera tu último día, ¿tu
corazón estaría libre o cargado?
Hay algo muy hermoso en entender
esto: Si debemos perdonar antes de morir… ¿por qué no empezar hoy? No permitas
que el orgullo, la herida o la amargura te roben lo más valioso:
tu eternidad con Dios.
Perdona… suelta… entrégalo a Dios. Y deja que tu corazón sea
libre para ver a Jesús, esta es una DECISIÓN ETERNA
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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