DEPÓSITO
La Palabra de Dios nos enseña que debemos guardar el buen depósito que Él nos ha confiado. Ese depósito habla de la verdad del evangelio, de su Palabra y de aquello que hemos recibido de Dios y que debemos cuidar con mucho amor. No son cosas pequeñas; son tesoros que el Señor, en su amor, ha puesto en nuestras manos.
“Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.”
2 Timoteo 1:14
Un depósito tiene una cualidad muy especial: guarda lo que necesitamos para cuando llegue el tiempo de escasez. Nadie almacena algo pensando que nunca lo necesitará; lo guarda porque sabe que puede llegar un momento en el que aquello será necesario.
Así también debemos guardar en nuestro corazón la Palabra de Dios, alimentar nuestra fe y permanecer cerca del Señor. Cada oración, cada enseñanza, cada promesa que recibimos y cada verdad de su Palabra que atesoramos hoy puede ser aquello que mañana nos sostenga.
Jesús mismo nos enseñó que debemos permanecer en su palabra:
“Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
Juan 8:31-32
Vendrán tiempos difíciles. No sabemos exactamente cómo serán ni cuándo llegarán, pero la Palabra nos advierte que nuestra fe será probada. Por eso, no esperemos a que llegue la dificultad para buscar aquello que debimos guardar durante el tiempo de calma.
Guardemos hoy, con mucho cuidado y amor, todo lo que Dios nos está enseñando. Guardemos su Palabra en el corazón. Permanezcamos en oración. Alimentemos nuestra fe. Dejemos que el Espíritu Santo fortalezca nuestra vida.
Porque cuando lleguen esos momentos en los que sintamos que nuestras fuerzas no alcanzan, necesitaremos recordar aquello que hoy estamos aprendiendo a atesorar.
“En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”
Salmo 119:11
Tal vez hoy no comprendamos cuánto vamos a necesitar ese depósito, pero Dios sí lo sabe. Por eso, mientras tenemos la oportunidad, guardemos su Palabra, permanezcamos en Él y atesoremos cada verdad que nos ha regalado.
Y cuando llegue el día difícil, no estaremos vacíos. Habrá dentro de nosotros un tesoro que el Señor mismo nos ayudó a guardar, y podremos permanecer firmes, no por nuestras propias fuerzas, sino porque Él estará con nosotros y su Espíritu nos sostendrá.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
Filipenses 4:13
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

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