DESCALIFICADOS
Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire. Disciplino mi cuerpo como lo hace un atleta, lo entreno para que haga lo que debe hacer. De lo contrario, temo que, después de predicarles a otros, yo mismo quede DESCALIFICADO.
1 Corintios 9:25-27 NTV
Pablo compara nuestra vida cristiana con la de un atleta que se entrena con disciplina y constancia. Un deportista no gana por casualidad, sino porque entrena, se esfuerza y se enfoca en la meta. Así debemos vivir: con propósito, sin distraernos, sin golpear “al aire”, sino apuntando directo a agradar a Dios.
También nos recuerda algo importante, no basta con hablarle a otros de Cristo; debemos cuidar nuestra propia vida espiritual. El testimonio empieza por casa. Disciplina, oración y obediencia son claves para no descalificarnos en la carrera de la fe.
Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.
Hebreos 12:1 NTV
Dios no nos pide ser perfectos, pero sí persistentes, como un corredor que sigue adelante aunque le ardan los pulmones.
Preguntémonos:
¿Estoy corriendo con propósito o por rutina?
¿Mi vida refleja lo que predico?
Hoy es un buen día para volver a entrenar el alma con disciplina y pasión por nuestro Señor.
Oremos:
Señor, ayúdame a vivir con propósito, como un atleta que entrena para lo eterno. Que no solo hable de Ti, sino que mi vida demuestre tu poder. Amén.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario