DESDE EL PRINCIPIO

 


“Desde el principio, Dios ya sabía a quiénes iba a elegir, y ya había decidido que fueran semejantes a su Hijo, para que este sea el Hijo mayor.”

Romanos 8:29 (TLA)

Qué hermoso es entender esto y aún más, sentirlo en el corazón. Dios, en su eternidad y en su perfecta sabiduría, ya nos había pensado. Antes de que naciéramos, antes de que lo buscáramos, incluso antes de que supiéramos de Él… ya nos conocía.

Esto no significa que Dios escoge a unos sí y a otros no. Significa que Él, que todo lo sabe, ya conocía quién iba a responder a su voz, quién iba a abrir su corazón, quién iba a decirle “sí”.

Y si hoy estás leyendo esto no es casualidad; es porque hay algo en tu corazón que ha sido sensible a Él. Es porque, de alguna manera, ya le has dicho: “Señor, aquí estoy.”

“Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado.”

 Jeremías 1:5 (NVI)

Esto nos muestra que no somos un accidente, nuestra vida tiene intención, tiene propósito, tiene dirección desde el corazón de Dios. Y no solo eso; Romanos nos dice algo aún más profundo: Que fuimos llamados a ser semejantes a Jesús. No solo a creer en Él, sino a parecernos a Él.

“Así, todos nosotros… somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.”

2  Corintios 3:18 (NVI)

Esto es un proceso hermoso. Día a día, paso a paso… Dios va trabajando en nosotros: formando nuestro carácter, enseñándonos a amar, cambiando nuestra manera de pensar, moldeando nuestro corazón, hasta que, poco a poco… empezamos a reflejar a Jesús. Y hay algo que llena el alma de paz:

Jesús no solo es nuestro Salvador, también es nuestro hermano mayor, no estamos solos en este camino, hay alguien que ya caminó antes, que nos entiende, que nos guía y que nos acompaña.

“Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos.”

Hebreos 2:11 (NVI)

¡Qué amor tan grande! Que Aquel que es perfecto nos mire y nos llame familia, hoy Dios quiere recordarte: No llegaste aquí por casualidad, no estás leyendo esto por coincidencia, ya habías sido pensado, amado y llamado y hoy, una vez más, puedes responderle:

“Sí, Señor aquí estoy, Sigue formando tu imagen en mí, hazme cada día más como Tú, porque sé que DESDE EL PRINCIPIO sabías todo de mi” Principio del formulario

 

Final del formulario

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS