EL CLAMOR DE DIOS PARA TI

 


“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.”  

Proverbios 23:26

Imaginémonos por un momento a un Padre amoroso, con los brazos abiertos, mirando a su hijo con ternura y diciéndole: “Solo quiero tu corazón.”

Dios no está detrás de nuestras cosas, ni de nuestros logros, ni siquiera de nuestras palabras bonitas. Él quiere nuestro corazón, lo más profundo de nosotros, lo que amamos, sentimos, soñamos, lo que nos duele, lo que nos mueve.

Él sabe que si tiene nuestro corazón, lo tiene todo.

 ¿Qué significa que le entreguemos a Dios el corazón?

Confiar en Él más que en nuestros propios planes.

Rendir nuestros deseos para que Él los transforme.

Caminar por Sus caminos, aunque no siempre los entendamos.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida"

Proverbios 4:23

Nuestro corazón es el centro de nuestra vida. Todo lo que hacemos, decidimos y sentimos nace de allí. Por eso Dios quiere tener acceso a nuestro corazón, no para controlarnos, sino para protegernos y dirigirnos hacia la vida verdadera.

“Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón."

Salmo 37:4

Cuando le damos nuestro corazón a Dios, nuestros deseos se alinean con los suyos. Y ahí es cuando Él comienza a cumplir sueños verdaderos: no los que pensábamos que queríamos, sino los que nuestra alma de verdad necesitaba.

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Ezequiel 36:26

Dios no solo quiere nuestro corazón para mirarlo; quiere sanarlo, renovarlo y transformarlo. Si sentimos que nuestro corazón está endurecido, roto o cansado… ¡Él nos da uno nuevo! Solo tenemos que rendírselo.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”

Mateo 22:37

Dios no pide una parte de nosotros. Nos pide todo nuestro amor, porque Él nos amó primero, y su amor nunca falla ni se va. Amar con todo el corazón es la respuesta natural a un Dios tan fiel.

Hoy, Dios nos está diciendo:

 “Hija, hijo… solo quiero tu corazón. No tus excusas, no tu perfección, no tus máscaras. Quiero lo que eres. Quiero caminar contigo.” 

Oremos

Padre, hoy te entrego mi corazón. Todo lo que soy, lo que siento, lo que temo. Quiero caminar por tus caminos y confiarte mi vida. Cámbiame desde adentro. En el nombre de Jesús, amén.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS