EL DIA QUE CLAME
“El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.”
Salmos 138:3 (RVR60)
Cuando oramos y le hablamos a Dios, Él no se queda callado ni lejos. Nos escucha, nos responde y nos da fuerzas para seguir adelante aunque estemos cansados o preocupados.
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33:3
Dios nos invita a llamarlo. Él promete contestar y mostrarnos cosas que no entendemos. Esto significa que no estamos solos y que Él tiene sabiduría y nos la da cuando la pedimos.
“No se preocupen por nada; más bien, oren y pídanle a Dios en todo momento. Y denle gracias. Así Dios les dará su paz, esa paz que la gente no entiende, pero que cuida sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7
Cuando oramos y confiamos en Dios, Él nos da paz en medio de los problemas. Esa paz calma nuestra mente y nuestro corazón. Aunque no veamos todo solucionado de inmediato, podemos sentir su cuidado y fortaleza interior.
Este salmo nos recuerda que Dios está atento cuando oramos, Él responde de distintas maneras: nos fortalece, nos guía y nos da paz. No tenemos que cargar solos con las preocupaciones; podemos ir juntos a Él en oración, seguros de que Él nos escucha.
Oremos
Señor amado, hoy venimos juntos delante de Ti. Gracias porque cuando clamamos, Tú nos escuchas y nos das fuerza en nuestra alma. Te pedimos que nos sigas enseñando a confiar en Ti y a buscarte en todo momento. Ayúdanos a dejar nuestras preocupaciones en tus manos y danos tu paz que calma el corazón. Gracias porque nunca nos dejas solos. En el nombre de Jesús, amén
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
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