EL DÍA QUE TEMO

 


Según el diccionario, el miedo es una emoción básica, natural y necesaria para la supervivencia, caracterizada por una sensación desagradable e intensa ante la percepción de un peligro, ya sea real o imaginario; como seres humanos, todos en algún momento experimentamos el miedo.

Desde la caída del hombre, esta emoción forma parte de nuestra humanidad, El miedo aparece cuando sentimos que estamos en peligro. No nos hace débiles, no nos hace menos espirituales, nos hace humanos.

Pero aquí está la diferencia poderosa:

“En el día que temo, yo en ti confío.”

Salmos 56:3 (RVR1960)

El salmista no dijo “si temo”, dijo “el día que temo”; Él sabía que el miedo iba a llegar. Pero también sabía qué hacer cuando llegara. No negó su miedo, no lo escondió, no fingió valentía, lo convirtió en confianza.

¿Qué hacemos cuando tenemos miedo?

Hay muchos tipos de miedos: Miedo a perder algo, miedo a que nos hagan daño, miedo a lo desconocido, miedo a un diagnóstico, miedo a quedarnos solos, miedo a que las cosas no salgan como esperamos. Tal vez hoy es uno de esos días.

Pero escucha lo que el Señor nos recuerda:

“…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Mateo 28:20 (RVR1960)

Esto no es una frase bonita, es una promesa, Él no dijo que no habría días difíciles, dijo que estaría con nosotros en todos ellos.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo…”

Isaías 41:10 (RVR1960)

Dios no minimiza nuestro miedo, lo enfrenta con Su presencia. Hoy el Señor quiere recordarnos algo: Aunque tengamos miedo… confiamos en Él. Y Él nos conoce. Sabe lo que nos inquieta. Sabe lo que no decimos. Sabe lo que nos quita el sueño. El miedo puede tocar nuestra puerta, pero no tiene que gobernar nuestro corazón.

Si hoy es el día que estamos temiendo…también puede ser el día que declaremos: “Señor, en Ti confío.”

No porque todo esté resuelto, no porque ya no sintamos miedo, sino porque decidimos aferrarnos a Aquel que es más grande que lo que tememos.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS