El LLAMADO PRINCIPAL
El Señor, en su Palabra, nos muestra que hay un llamado que está por encima de cualquier otro: tener comunión con su Hijo Jesucristo. Antes de pensar en lo que podemos hacer para Dios, necesitamos recordar que Él nos llama primero a estar con Él, a conocerlo y a caminar a su lado.
“Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”1 Corintios 1:9
A veces podemos pensar que nuestro llamado tiene que ver principalmente con ejercer un don, un talento o una habilidad que Dios nos ha dado. Y aunque Él puede usar nuestros dones para servirle y bendecir a otros, debemos recordar que el llamado principal que Dios nos hace es a vivir en comunión con Jesús. Lo que hacemos para Él nunca debe ocupar el lugar de nuestra relación con Él.
Jesús mismo nos invita a permanecer en Él. No se trata solamente de hacer cosas para el Señor, sino de aprender a vivir cada día cerca de Él, dependiendo de Él y dejando que su vida transforme la nuestra.
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.”Juan 15:4
Estar en comunión con el Señor es caminar junto a Él, conocer su corazón, aprender sus caminos y amar lo que Él ama. Es permitir que su Palabra forme nuestros principios y que nuestra vida se vaya pareciendo cada día más a la suya. Es aprender a reconocer su voz y a obedecerla en cada lugar donde nos encontremos.
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”Juan 10:27
Quizás hoy estamos muy preocupados por descubrir cuál es nuestro don, qué debemos hacer o dónde debemos servir. Pero antes de todas esas preguntas hay una mucho más importante: ¿estoy caminando con Jesús?
Porque nuestro mayor llamado no comienza en lo que hacemos para Él, sino en estar con Él. Y cuando permanecemos cerca de Jesús, Él mismo va formando nuestro corazón, guiando nuestros pasos y mostrando, en su tiempo, cómo quiere usarnos.
“Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.”Salmos 27:4
Hoy quiero recordarte algo con mucho amor: no tengas tanta prisa por hacer algo para Dios que olvides estar con Dios. Antes que un ministerio, un don o una tarea, Él quiere tu corazón. Antes de enviarte a hacer algo, Jesús te invita a permanecer en Él.
Y quizás ese sea el lugar donde debemos volver una y otra vez: a sus pies, a su presencia y a su corazón.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

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