EL QUE TIENE OÍDO...
“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que salga vencedor le daré derecho a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.”
Apocalipsis 2:7
El texto nos está diciendo que Dios todavía habla :“El que tiene oído, oiga”
“Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen.”
Juan 10:27
Dios sigue hablando hoy, no solo a través de una voz audible, sino por medio de su Palabra, su Espíritu Santo y las circunstancias. Pero no todos escuchan, porque no todos se detienen.
Este versículo nos invita a poner atención espiritual, a tener un corazón dispuesto. Escuchar no es solo oír, sino obedecer.
Preguntémonos hoy ¿Estoy haciendo silencio en mi vida para escuchar la voz de Dios?
El texto inicial también dice:
“Al que salga vencedor…” La vida cristiana es una lucha.
“Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.”
Romanos 8:37
Ser vencedor no significa no tener problemas, sino permanecer fiel a Dios a pesar de ellos. Jesús no promete una vida sin batallas, pero sí promete victoria a los que perseveran.
La fuerza para vencer no viene de nosotros, sino de Cristo en nosotros.
Debemos tener en cuenta que No tenemos que ser fuertes todo el tiempo; solo mantengamonos cerca del que nos da fuerza.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles... en medio del huerto estaba el árbol de la vida.”
Génesis 2:9
Al decir también “Comer del árbol de la vida…” esta hablando de la recompensa eterna.
“En medio de la calle de la ciudad, a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos…”
Apocalipsis 22:2
El “árbol de la vida” representa la vida eterna con Dios, algo que el ser humano perdió por el pecado (Génesis 3:22-24), pero que Jesús restauró en la cruz.
Dios promete que los que le son fieles disfrutarán nuevamente de esa vida perfecta y eterna con Él.
Lo que ahora parece difícil o injusto será recompensado en una eternidad llena de paz y gozo.
El Señor nos dice hoy:
“Escúchame. Permanece fiel. Yo tengo una recompensa eterna para ti.”
No se trata de ganar algo con nuestras obras, sino de mantenernos fieles a Jesús, confiando en su amor y gracia.
Oremos:
Señor, ayúdame a tener oídos atentos a tu voz. Dame fuerza para mantenerme firme en medio de las pruebas. Haz que mi esperanza esté puesta en ti y en la vida eterna que prometes, Gracias por tu amor que me sostiene cada día, en el nombre de Jesús, Amén.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
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