EL VERDADERO MÉRITO

 



Hay algo que el Señor confronta con mucho amor en nuestro corazón: ¿qué mérito tiene amar solo a quien nos ama?

“Si aman a quienes los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los pecadores aman a quienes los aman.”
(Lucas 6:32)

Aquí el Señor no está rechazando ese amor, pero sí nos muestra que ese tipo de amor es natural, humano, fácil. Cualquiera puede hacerlo. No requiere transformación, no requiere a Dios obrando en nosotros.

Luego continúa:

“Y si hacen bien a quienes les hacen bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores actúan así.”
(Lucas 6:33)

Es como si Dios nos dijera con ternura: eso no es lo que te hace diferente, eso no refleja aún mi corazón.

Y va aún más profundo:

“Y si prestan a quienes esperan recibir de vuelta, ¿qué mérito tienen? Aun los pecadores prestan a otros pecadores esperando recibir lo mismo.”
(Lucas 6:34)

Aquí el Señor confronta nuestras motivaciones. Muchas veces damos, pero esperando algo. Amor, reconocimiento, gratitud o devolución.

Pero entonces viene el llamado que transforma:

“Amen a sus enemigos, hagan bien y den sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo…”
(Lucas 6:35)

Este es el amor verdadero, el que no depende de cómo me traten, el que no nace de mis fuerzas, sino de un corazón rendido a Dios.

Amar así duele pero sana, cuesta pero transforma, no es natural es sobrenatural.

Y aquí está el VERDADERO MÉRITO: No en lo que recibimos aquí, sino en lo que Dios ve en lo secreto.

Nuestra recompensa no es el aplauso de la gente, es el cielo, es parecernos a nuestro Padre,
Es reflejar a Cristo, Porque cuando amas al que no te ama, cuando haces bien al que te hiere,
cuando das sin esperar nada, ahí estás mostrando que eres hijo de Dios.

Hoy el Señor nos invita a amar diferente: A amar como Él ama, y eso sí que tiene mérito eterno.

 

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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