ENTREGA SENCILLA

 


Hay detalles en la Biblia que parecen pequeños… pero encierran grandes enseñanzas.

Cuando Jesús estaba por entrar a Jerusalén, pidió que le trajeran una burra y un burrito. El texto dice:

“Los discípulos fueron e hicieron como había mandado Jesús. Llevaron la burra y el burrito y pusieron encima sus mantos, sobre los cuales se sentó Jesús.”
(Mateo 21:6-7)

Algo sencillo. Algo cotidiano. Algo que cualquiera podía hacer. Ellos no tenían un trono. No tenían una silla elegante. No tenían riquezas que ofrecer. Solo tenían sus mantos. Y los pusieron. Ese manto representaba lo que era suyo. Su abrigo. Su protección. Algo personal. No era extraordinario, pero estaba disponible. Y fue suficiente.

A veces pensamos: “No tengo nada que ofrecerle al Señor.” “Otros son más usados.” “Yo no sé predicar.” “No tengo talentos visibles.” Pero el Señor no pidió un palacio. Pidió disponibilidad.

El manto simboliza lo que hoy tienes en tus manos. Tal vez no es grande a los ojos de otros. Pero cuando lo pones a los pies de Jesús, se vuelve parte de su propósito.

La Palabra nos recuerda:

“Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios.”
(1 Pedro 4:10)

No dice “cuando tengas más”.  Dice con lo que ya has recibido. También la Escritura nos anima:

“Y todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”
(Colosenses 3:23)

El valor no está en lo visible. Está en la intención del corazón. Quizás tu manto hoy sea: Una visita a un enfermo. Una llamada que levanta el ánimo. Una oración silenciosa. Una palabra de aliento. Un acto de servicio que nadie aplaude. Puede parecer pequeño…pero para Jesús es útil. Aquellos mantos sostuvieron al Rey.

Hoy el Señor te pregunta:

¿Dónde vas a colocar tu manto? ¿Lo tienes guardado por miedo? ¿O estás dispuesto a extenderlo para ser usado? No necesitas algo extraordinario. Necesitas un corazón dispuesto. Pon lo que tienes. Entrégalo con amor. Y verás cómo el Rey lo usa para su gloria.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS