FE OBEDIENTE
A veces podemos pensar que desobedecer a Dios es simplemente hacer algo que sabemos que está mal. Pero detrás de nuestra desobediencia muchas veces hay algo más profundo: hemos dejado de confiar en Dios en esa área de nuestra vida.
Porque cuando verdaderamente creemos quién es Dios, no podemos ser indiferentes a su santidad. Sabemos que Él es Santo, que su Palabra es verdad y que sus caminos son mejores que los nuestros. La fe verdadera no solamente nos lleva a creer que Dios existe; también nos mueve a confiar en Él y a obedecerle, aun cuando aquello que nos pide no sea lo que nosotros queremos hacer.
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”Juan 14:15
La fe viene por el oír la Palabra de Dios. Y es precisamente allí, en las Escrituras, donde el Señor nos muestra nuestro corazón. Su Palabra nos confronta, nos enseña lo que está bien y nos permite reconocer aquello que estamos haciendo mal.
A veces no queremos ser confrontados. Preferimos no leer, no escuchar o simplemente ignorar aquello que sabemos que Dios nos está mostrando. Pero cuando dejamos de acercarnos a su Palabra, también podemos dejar de reconocer nuestra propia necesidad de arrepentimiento.
“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”Romanos 10:17
Por eso necesitamos la Palabra de Dios cada día. No solamente para aprender versículos, sino para permitir que Dios examine nuestra vida. Su Palabra nos muestra aquello que quizás nosotros mismos ya no queremos ver. Nos recuerda cuando nuestro corazón se está endureciendo, cuando estamos justificando nuestro pecado o cuando hemos comenzado a caminar por nuestros propios caminos.
“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.”Salmos 119:9
Y aunque el pecado trae consecuencias, nuestra obediencia a Dios no debería estar motivada únicamente por el temor a ellas. Dios quiere nuestro corazón. Él quiere que aprendamos a obedecerle porque confiamos en Él, porque le amamos y porque entendemos que sus mandamientos no buscan quitarnos algo bueno, sino guiarnos por el camino que es bueno para nosotros.
Obedecer a Dios es también una manera de decirle: “Señor, confío en que tus caminos son mejores que los míos.”
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.”Juan 14:21
Tal vez hoy Dios está mostrando algo en tu corazón que necesita cambiar. No huyas de esa confrontación. No cierres tu corazón delante de su Palabra.
Permite que Él te muestre la verdad, arrepiéntete cuando sea necesario y vuelve a sus caminos.
Porque Dios no nos muestra nuestro pecado para alejarnos de Él, sino para llevarnos al arrepentimiento y restaurarnos.
Que nuestra fe no se quede solamente en palabras. Que pueda verse en nuestra manera de vivir, en nuestras decisiones y, sobre todo, en nuestra obediencia.
Que podamos amar tanto al Señor que obedecerle sea también nuestra manera de demostrarle cuánto confiamos en Él.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

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