FUEGO OCULTO
2 Corintios 13:5
Imagínate que estás caminando por un bosque. Mientras avanzas, en diferentes lugares vas encendiendo pequeñas fogatas. Sigues tu camino sin prestar mucha atención, y continúas encendiendo más y más. Todo parece estar bien, pero no te das cuenta de que detrás de ti el bosque está comenzando a incendiarse.
De la misma manera ocurre muchas veces con nuestra vida. Decimos que estamos bien, que todo está en orden y seguimos viviendo nuestra rutina de cada día. Sin embargo, podemos estar ignorando áreas de nuestro corazón que poco a poco se están alejando de Dios. Mientras seguimos adelante, no nos damos cuenta del peligro espiritual que está creciendo.
La realidad es que necesitamos ser salvos. No podemos salvarnos por nuestras propias fuerzas ni simplemente ignorar nuestra condición. Así como un incendio necesita ser apagado antes de consumirlo todo, nuestra alma necesita ser rescatada antes de que sea demasiado tarde.
La buena noticia es que Jesús es nuestra salvación. Él vino a rescatarnos, a perdonarnos y a darnos vida eterna. Cuando escuchamos Su Palabra, la creemos y la obedecemos, encontramos el camino seguro que nos conduce a Dios.
Hoy es un buen día para detenernos y examinar nuestro corazón. Pidámosle al Señor que nos muestre aquello que no estamos viendo y que nos guíe por Su verdad. Jesús sigue llamándonos con amor para salvarnos y llevarnos a la vida eterna.
Oremos:
Señor Jesús, ayúdame a reconocer mi verdadera condición delante de Ti. Abre mis ojos para ver aquello que necesita ser transformado en mi vida. Gracias porque Tú eres mi Salvador y porque en Tu Palabra encuentro verdad, esperanza y vida eterna. Amén.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

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