GOZO INQUEBRANTABLE
A veces pensamos que tener gozo es lo mismo que estar felices todo el tiempo, pero el gozo del que habla la Biblia es mucho más profundo. Es una alegría interior que nace de saber que Dios está con nosotros, incluso cuando las cosas no salen como esperábamos.
Vivir con gozo no significa negar los problemas, sino recordar que Dios sigue siendo bueno, fiel y tiene el control de todo.
Cuando elegimos vivir con gozo, estamos demostrando confianza. Es como decirle a Dios:
“No entiendo todo, pero sé que estás obrando algo bueno.”
El gozo del Señor es una fuerza que nos sostiene. Nos levanta cuando el cansancio o la tristeza quieren vencernos. Y además, es contagioso: cuando vivimos con gozo, otros pueden ver a Dios a través de nuestra actitud.
“Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”
1 Tesalonicenses 5:16-18 (NVI)
Dios no nos pide alegría solo cuando todo va bien, sino “siempre”. Eso no significa fingir una sonrisa, sino mantener un corazón agradecido y confiar que, aunque no lo veamos, Él está obrando. La oración y la gratitud alimentan ese gozo.
“El gozo del Señor es mi fortaleza.”
Nehemías 8:10 (RVR1960)
El gozo no solo nos hace sentir bien; nos da fuerza interior. Cuando recordamos lo que Dios ha hecho y confiamos en lo que hará, el corazón se llena de una alegría que no depende de las circunstancias.
Vivir con gozo es una decisión diaria. No se trata de ignorar el dolor, sino de elegir ver la bondad de Dios en medio de él. Cuando pones tu mirada en Jesús, encuentras una fuente de gozo que nunca se agota.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario