HIERBA VERDE

 


“Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la HIERBA VERDE. Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. Y comieron todos, y se saciaron.”

Marcos 6:39-42 (RVR1960)

Hay un detalle muy hermoso en este pasaje. Jesús, viendo a la multitud que lo seguía, les dio una instrucción a sus discípulos: que hicieran recostar a todos sobre la hierba verde. No fue casualidad. El Señor sabía que aquellas personas llevaban tiempo escuchándolo. Tenían hambre física, sí… pero primero habían buscado el alimento espiritual. Ellos habían corrido hacia Él.

Este momento nos recuerda otra palabra muy linda:

“En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.” 

Salmo 23:2 (RVR1960)

Aquí vemos el corazón del Buen Pastor. Jesús no solo enseña, también cuida. No solo alimenta el espíritu, también se preocupa por nuestras necesidades. Cuando el Señor nos hace descansar en “delicados pastos”, está hablando de reposo, cuidado y provisión. Es el lugar donde dejamos de luchar solos y permitimos que el Pastor de pastores nos sostenga.

En el mismo capítulo encontramos otro detalle:

“Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos.”

Marcos 6:33 (RVR1960)

Estas personas corrieron hacia Jesús. No esperaron comodidad. No pensaron primero en su necesidad material. Lo buscaron a Él. Y Dios nunca desprecia a quien corre hacia Él. El Señor ve el corazón que lo busca, el alma que tiene hambre de su presencia.

Por eso Jesús primero les dio su palabra, y después les dio el pan. Primero sació su espíritu… y luego también sació su necesidad física.

El texto dice algo hermoso: “Y comieron todos, y se saciaron.”

Así es nuestro Dios. Él no da a medias. Él sacia.

Si hoy estás pasando por una necesidad económica, familiar, emocional o material, recuerda esto:
Si ya corriste hacia el Señor… Él ya lo vio.

Tu búsqueda no pasa desapercibida, Tu oración no es ignorada, Tu hambre espiritual es preciosa delante de Él. El mismo Jesús que hizo recostar a la multitud en hierba verde hoy también quiere hacerte descansar. Porque cuando estamos en sus pastos, después de buscarlo, la provisión siempre llega.

Primero el alma es alimentada…y luego el Pastor también pone pan en la mesa

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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