HOY ES EL DÍA
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.”
2 Corintios 6:2
Muchas veces creemos que siempre habrá un “después”: después cambio, después busco a Dios, después entrego mi vida. Pero la Biblia nos recuerda con claridad que la salvación no es para mañana, es para hoy. El mañana no nos pertenece; el único tiempo real que tenemos es este instante.
Dios no llama por costumbre ni por error. Si hoy estás sintiendo en tu corazón el deseo de acercarte a Él, no es casualidad, es una oportunidad divina y más con todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor y lo que vemos en los noticieros.
No tenemos el mañana asegurado
“Cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”
Santiago 4:14
Nuestra vida es frágil. Hoy estamos, mañana no sabemos. Este versículo no busca asustarnos, sino despertarnos. Vivimos como si tuviéramos el control del tiempo, pero la verdad es que nadie tiene garantizado el próximo día, ni siquiera las próximas horas.
Por eso, posponer a Dios no es prudencia, es un riesgo innecesario.
Pensar que podemos decidir solos es necedad
“Hay camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte.”
Proverbios 14:12
Muchas veces confiamos más en nuestro propio criterio que en la voz de Dios. Decimos: “yo sé lo que hago”, "a mi manera", “más adelante”, “todavía no”. Pero la Biblia nos recuerda que nuestra lógica humana puede fallar.
Escuchar a Dios hoy es un acto de humildad y sabiduría. Ignorarlo es cerrar el corazón a la vida que Él quiere darnos.
Si hoy Dios te llama, no endurezcas tu corazón
“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
Hebreos 3:15
Dios habla de muchas maneras: a través de una palabra, una predicación, una conversación, en sueños, una inquietud en el alma. Cuando Él llama, es porque ama. Pero su llamado requiere una respuesta.
Endurecer el corazón no siempre significa decir “no”; muchas veces significa decir “después”. Y ese “después” puede nunca llegar.
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él.”
Apocalipsis 3:20
Jesús no irrumpe, Él espera. Llama con paciencia, con amor, con misericordia. No importa tu pasado, tus errores o cuántas veces hayas fallado. Si hoy abres la puerta de tu corazón, Él entra y transforma.
No te promete una vida sin problemas, pero sí una vida con propósito, perdón y esperanza eterna y es la vida eterna la que es urgente tomar en serio, recordemos que a eso vino exclusivamente Jesucristo, El no quiere que nadie se pierda sino que tengamos una eternidad con Él, HOY ES EL DÍA DE SALVACIÓN, puede que mañana sea tarde.
Oremos:
Señor Jesús, hoy reconozco que necesito de Ti. No quiero seguir postergando mi decisión. Te entrego mi vida, mi corazón y mi futuro. Perdona mis pecados y guíame por el camino de la verdad. Gracias por llamarme hoy. Amén.
Comparte con quien Dios te guíe
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
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