INTENCIONES REALES
“Cada cual cree que lo que hace está muy bien, pero el SEÑOR es el que juzga las verdaderas intenciones.”
Proverbios 21:2 (PDT)
A menudo pensamos que vamos por buen camino simplemente porque a nuestros ojos lo que hacemos parece correcto. Pero este pasaje nos recuerda algo profundo: Dios no se queda con la apariencia externa. Dios mira el corazón, las motivaciones, lo que nos mueve por dentro.
Y eso nos incluye a todos. Nadie queda fuera de esta verdad. Todos podemos engañarnos con facilidad, pero Dios ve con claridad.
“Yo, el SEÑOR, investigo los corazones y examino los pensamientos. A cada uno le doy lo que se merece, según lo que haya hecho.”
Jeremías 17:10 (PDT)
Este versículo nos recuerda que Dios ve más allá de lo que mostramos. Él conoce lo que pensamos, lo que sentimos y las razones detrás de lo que hacemos.
Cuando actuamos, podemos aparentar buenas intenciones, pero Dios sabe lo que realmente está pasando dentro. Esto no es para asustarnos, sino para invitarnos a ser honestos y dejar que Dios purifique nuestras motivaciones.
Es una verdad que toca a toda la humanidad: todos somos evaluados no solo por nuestras acciones, sino por lo que hay detrás de ellas.
“La gente se fija en lo que está frente a sus ojos, pero yo me fijo en el corazón.”
1 Samuel 16:7 (PDT)
Aquí Dios deja claro que su perspectiva es diferente a la nuestra.
Nosotros solemos evaluar por lo visible: palabras, gestos, acciones. Pero Dios va donde nadie más puede mirar: al corazón.
Esto nos recuerda que no basta con hacer cosas “correctas”; lo que importa es que esas acciones nazcan de un corazón sincero y alineado con Él.
Es una invitación para todos: permitir que Dios transforme nuestras motivaciones internas, no solo nuestras apariencias externas.
Estos pasajes nos muestran que Dios desea autenticidad. No busca perfección, sino un corazón honesto.
Todos podemos aparentar rectitud, pero Dios nos llama a vivir desde la verdad interior. Eso significa revisar nuestras intenciones, pedirle a Dios que nos muestre cuando estamos actuando desde el orgullo, el interés personal, el miedo o la búsqueda de aprobación.
Cuando dejamos que Dios examine nuestro corazón, Él no lo hace para condenarnos, sino para guiarnos a una vida más libre, más íntegra y más parecida a la de Jesús.
Oremos:
“Padre, gracias porque ves nuestro corazón tal como es. Límpialo, ordénalo y enderézalo. Ayúdanos a tener motivaciones sinceras y puras en todo lo que hacemos. Que nuestras acciones y nuestras intenciones estén alineadas contigo. en el nombre de Jesús, Amén.”
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario