LANZA LA RED

 


A veces pensamos que para servir a Dios necesitamos grandes talentos, mucha preparación o ser personas perfectas. Pero cuando Jesús llamó a sus primeros discípulos, no buscó maestros de la ley, buscó pescadores comunes. Hombres cansados, con manos ásperas y redes rotas… pero con un corazón dispuesto.

 “Síganme, les dijo Jesús, y yo los haré pescadores de hombres.”

 Mateo 4:19

Este versículo nos recuerda que el llamado viene primero y la transformación después. Jesús no les dijo:

“Conviértanse en pescadores de hombres y luego síganme”.

No. Les dijo: “Síganme… y yo los haré.”

En otras palabras, no depende de tu habilidad, sino de Su obra en ti.

Cuando caminamos con Jesús, Él mismo nos da la paciencia, la compasión y la valentía para hablar a otros de Su amor. No se trata de convencer a nadie con argumentos perfectos, sino de reflejar lo que Dios ya está haciendo en nosotros.

Y les dijo: Echen la red al lado derecho de la barca y encontrarán.”

 Juan 21:6

Este versículo ocurre después de la resurrección, cuando los discípulos estaban desanimados y no habían pescado nada. Jesús aparece y les da una instrucción simple, hasta extraña: “Echen la red del otro lado.”

A veces creemos que ya sabemos cómo hacer las cosas, pero Jesús nos enseña que la pesca espiritual depende de obedecer Su voz, no de nuestra experiencia.

Cuando Él guía, incluso los esfuerzos que parecen pequeños o inútiles producen fruto. Él es quien llena la red.

Ser pescadores de hombres no significa forzar conversaciones, presionar a la gente o saberlo todo. Significa:

Seguir a Jesús de verdad, dejando que Él forme nuestro corazón.

Obedecer Su voz, incluso cuando no entendemos del todo.

Confiar en que Él prepara los corazones, no nosotros.

Mostrar amor genuino, como quien ofrece un refugio seguro en medio del mar de la vida.

Hoy pídele al Señor que te permita “echar la red” de manera sencilla:

con una palabra amable, una oración por alguien, un acto de servicio, o simplemente compartiendo tu historia.

Jesús sigue llamando:

“Ven… y yo te haré pescador de hombres.”

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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