LLAMAS DE ESPERANZA

 


“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” 

(Mateo 24:12)

Vivimos tiempos donde cada día las noticias nos golpean con tragedias: violencia, corrupción, guerras, desastres naturales y personas que parecen perder la sensibilidad ante el dolor ajeno. Nos hemos acostumbrado tanto a ver imágenes fuertes en redes y noticieros que a veces ya no sentimos nada… y sin darnos cuenta, nuestro amor se va enfriando.

Jesús nos advirtió que en los últimos tiempos habría un aumento de la maldad, y eso afectaría nuestros corazones. No solo se refería a gente “de afuera”; nos hablaba a todos. Porque cuando vemos tanta injusticia podemos volvernos fríos, desconfiados, indiferentes. El peligro no es solo la maldad externa, sino lo que esa maldad provoca dentro de nosotros.

Debes saber esto: que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, jactanciosos, soberbios…”

 2 Timoteo 3:1-2

En este pasaje, Pablo describe cómo la sociedad se volvería cada vez más egoísta y centrada en sí misma. Nosotros también podemos caer en ese patrón sin darnos cuenta: pensar solo en nuestro bienestar, en nuestro círculo, y olvidarnos de los demás. Es un llamado a examinarnos.

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.”

Hebreos 10:24

Este texto es la respuesta al enfriamiento del amor: en lugar de aislarnos, necesitamos buscar formas concretas de animarnos y cuidarnos mutuamente. No basta con no hacer mal; estamos llamados a hacer el bien activamente.

En un mundo donde el amor se enfría, Dios nos llama a ser “hogares de calor” espiritual y emocional. No podemos cambiar todas las noticias, pero sí podemos decidir no perder la ternura ni la empatía.


Oremos:

“Señor, ayúdanos a no endurecer nuestro corazón ante la maldad ni a acostumbrarnos al dolor ajeno. Danos un corazón sensible como el Tuyo, que no solo vea las tragedias del mundo, sino que también actúe con amor y compasión. Que en medio de tanto frío podamos ser llamas de esperanza. Amén.”

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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