MANOS FIELES


Muchas veces, el ser humano atraviesa temporadas de escasez. Momentos donde parece faltar todo: lo material, lo emocional o incluso lo espiritual. Y en medio de ese vacío, el corazón puede llegar a pensar que Dios se ha alejado… que nos ha dejado solos.

Sin embargo, la Palabra nos muestra que aún esos momentos tienen propósito:

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído el Señor tu Dios… para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón…”

  Deuteronomio 8:2

Y de pronto, casi sin aviso, llegan las bendiciones. Entonces entendemos que no era abandono… era un proceso. Era Dios formando nuestro corazón, probando nuestra reacción en medio de la dificultad.

Pero no solo en la escasez somos probados, también en la abundancia:

“…no sea que comas y te sacies… y se enorgullezca tu corazón, y te olvides del Señor tu Dios…”

  Deuteronomio 8:12-14

Dios nos recuerda que no debemos olvidar de dónde nos sacó. Porque cuando apartamos nuestros ojos de Él, cuando dejamos de ser agradecidos y empezamos a mirar otros “dioses”, terminamos expuestos a consecuencias que hieren profundamente el alma. No porque Dios sea orgulloso, sino porque nos ama y desea guardarnos del dolor y la decepción.

Solo en Él está la verdadera fuente de vida:

Acuérdate del Señor tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas…”

  Deuteronomio 8:18

Si hoy estás atravesando escasez, no pierdas la fe. Dios está viendo tu corazón. Permanece firme, porque la bendición llegará.

Y si hoy estás viviendo en abundancia, no olvides nunca que ha sido su mano generosa y misericordiosa la que lo ha hecho posible.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante


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