MÁS QUE LENTEJAS

 


Hay momentos en la vida en los que, por cansancio, presión o deseos momentáneos, estamos a punto de entregar cosas que valen muchísimo por algo que dura muy poco. Eso fue exactamente lo que le pasó a Esaú: tenía la primogenitura, una bendición espiritual enorme… pero la cambió por un simple plato de lentejas.

Todos aquellos que recibimos de corazón al Señor Jesús en nuestra vida tenemos una “herencia espiritual”: La vida eterna, la paz, la dignidad, el propósito, la fe, el llamado de Dios. Y a veces la tentación aparece ofreciendo “platos de lentejas” disfrazados de soluciones rápidas, emociones momentáneas o caminos fáciles. Pero nada vale más que lo que Dios ya puso en ti.

No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.”

Hebreos 12:16

La Biblia llama a Esaú “profano” no porque era malo, sino porque no valoró lo que tenía. Eso nos pasa cuando elegimos lo "llamativo"en vez de lo importante. Cuando preferimos un impulso antes que una promesa de Dios. Hebreos nos recuerda que lo espiritual vale más que lo temporal, y que debemos cuidar lo que Dios nos dio como si fuera un tesoro.

Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad.

Proverbios 16:32 NTV

Esaú actuó impulsivamente porque tenía hambre. Este proverbio nos dice que la verdadera fuerza no está en lo que logramos afuera, sino en lo que dominamos por dentro. Mantener la calma, pensar, respirar, recordar lo que vale… eso es más poderoso que cualquier conquista. Cuando controlas tu corazón, no caes en intercambios que te roban bendiciones.

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”

Mateo 16:26

Jesús va al centro del problema: a veces perseguimos cosas que parecen grandes, pero si perdemos lo esencial, no ganamos nada. Esta pregunta de Jesús es un llamado a despertar: ¿Estoy entregando mi paz, mi fe, mi pureza, mi propósito, mi eternidad por algo que no dura?

Dios quiere que elijas lo que vale, no todo lo que brilla es oro.

Quizá hoy estés frente a una decisión o tentación que parece pequeña, pero puede costarte mucho. Antes de tomarla, pregúntate:

¿Esto honra lo que Dios puso en mí? ¿Esto me acerca a mi propósito o me aleja? ¿Estoy cambiando un tesoro por un antojo?

Dios te dio una herencia hermosa. No la vendas por hambre emocional. No la entregues por presión. No la cambies por algo que mañana ya no estará. Tu bendición vale más que cualquier plato de lentejas.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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