ME AMA
"pues el
Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que yo salí de
Dios." (Juan 16:27)
El amor del Padre no depende de
lo que hagamos o dejemos de hacer. Antes de que pensáramos en Él, ya nos amaba.
Jesús nos recuerda que este amor es real y cercano, no es teoría. Podemos
descansar en que somos profundamente amados; el anterior texto además hace énfasis en que se siente complacido al saber que creemos que Jesús salió de El.
"En esto
consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos
amó a nosotros..."
(1 Juan 4:10)
No somos extraños para Dios,
somos su familia. Ser llamados hijos significa que tenemos un lugar seguro en
su casa y en su corazón. Aunque a veces dudemos o fallemos, seguimos siendo
suyos.
"Miren con
cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que
somos!" (1 Juan 3:1)
La vida puede traer pruebas,
dudas o dolor, pero el amor del Padre es inquebrantable. Jesús vino a
mostrarnos ese amor que no cambia y no se apaga. Caminamos seguros porque su
amor siempre nos acompaña.
"Estoy
convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios que está
revelado en Cristo Jesús nuestro Señor."
(Romanos
8:38-39)
El Padre nos ama con un amor
eterno y firme. No estamos solos, no somos olvidados ni rechazados. Su amor nos
sostiene y nos da identidad. Caminemos cada día recordando que somos amados,
hijos y nunca separados de Él.
Oremos:
Padre, gracias porque tu amor nos
alcanza y nos sostiene. Ayúdanos a vivir cada día recordando que somos tus
hijos y que nada puede separarnos de ti. Que nuestro corazón siempre confíe en
tu amor, en medio de lo bueno y también en las pruebas. En el nombre de Jesús,
amén.
Dios te continúe
bendiciendo
Comentarios
Publicar un comentario