MÉDICO DE MÉDICOS
Muchas veces confiamos en los médicos, en los tratamientos o en la ciencia, y está bien valorar lo que Dios permite que el ser humano descubra. Pero nunca podemos olvidar que la medicina humana tiene un límite. Solo Dios posee la sabiduría perfecta y el poder para sanar de manera completa. Él tiene la última palabra sobre nuestra vida.
"Porque lo
insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más
fuerte que los hombres."
1 Corintios 1:25
Los médicos tienen conocimientos, pero Dios tiene sabiduría infinita. Lo que
para los hombres parece imposible, para Dios es sencillo. La medicina puede
fallar, pero el poder de Dios jamás falla.
"Así ha dicho
Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, que pone carne por su brazo,
y su corazón se aparta de Jehová."
Jeremías 17:5
Este versículo no significa que
ignoremos a los médicos, sino que no pongamos en ellos nuestra esperanza final.
Si dependemos solo de la medicina y no de Dios, nuestro corazón se aparta de
Aquel que realmente puede sanar por completo.
"Yo soy
Jehová tu sanador."
Éxodo 15:26
Aquí Dios se presenta como nuestro médico eterno. No hay diagnóstico que Él no
pueda cambiar ni enfermedad que quede fuera de su control. La ciencia puede dar
un pronóstico, pero la palabra final la tiene nuestro Señor.
Podemos agradecer a Dios por los
médicos y tratamientos, pero no debemos olvidar que nuestra confianza está en
el Médico de médicos. La sabiduría humana tiene un límite, pero la sabiduría de
Dios es perfecta y eterna. Cuando la medicina diga "no hay más que
hacer", recordemos que nuestro Dios dice: “Yo soy tu sanador y tengo la
última palabra.”
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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