MIEDO INVERTIDO
“Llegaron
adonde estaba Jesús y, cuando vieron al que había estado poseído por la legión
de demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, TUVIERON MIEDO.”
Marcos 5:15
(NVI)
Qué impresionante es este pasaje,
el texto no dice que tuvieron miedo cuando el hombre estaba poseído. No dice
que huyeron cuando vivía entre tumbas, fuera de control, atormentado, dice que tuvieron
miedo cuando lo vieron libre, cuando lo vieron sentado, vestido, en su sano
juicio. Tuvieron miedo… de lo que Jesús hizo.
A veces nos acostumbramos tanto al desorden, que la libertad
nos incomoda, nos habituamos a vivir rodeados de opresión, conflictos,
influencias oscuras, pensamientos negativos… y lo vemos “normal”. Pero cuando
Dios actúa con poder, cuando transforma, cuando rompe cadenas… eso nos llena de miedo.
“Los que habían
presenciado estas cosas contaron a la gente lo que había sucedido con el
endemoniado y con los cerdos. Entonces la gente comenzó a suplicarle a Jesús
que se fuera de la región.”
Marcos 5:16-17
(NVI)
No solo tuvieron miedo, le
pidieron a Jesús que se fuera, ¡Qué fuerte! prefirieron la tranquilidad de lo
conocido antes que la presencia transformadora de Cristo, prefirieron mantener
su sistema intacto antes que permitir que el poder de Dios siguiera obrando.
Y aquí viene la pregunta que
confronta el corazón: ¿Nos pasa lo mismo hoy?
¿A qué le tenemos miedo? ¿Por qué
nos asombra que Dios haga milagros? ¿Por qué dudamos cuando vemos una vida
restaurada? ¿Por qué a veces nos incomoda que alguien cambie radicalmente para
Dios? Tal vez porque la luz expone lo que hemos tolerado, tal vez porque
aceptar el poder de Dios implica reconocer que no tenemos el control.
“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor
y de dominio propio.”
2 Timoteo 1:7
(RVR1960)
El miedo que paraliza no viene de Dios, el temor que nos
aleja de Su obra no es del cielo, Dios no nos llama a temer Su poder, sino a
rendirnos ante Él con confianza
Hoy el Señor nos pregunta con amor: ¿Has normalizado lo que
te ata? ¿Te has acostumbrado a convivir con lo que te roba la paz? ¿Te asusta
más el cambio que la esclavitud?
No temamos a la libertad, no temamos al Dios que restaura, no
le pidamos que se vaya cuando viene a sanar, Que nuestro corazón no tenga miedo
de la transformación, sino hambre de ella.
Oremos:
Señor, quita de nosotros el miedo invertido, enséñanos a
temer lo que nos destruye y a abrazar lo que nos libera, en el nombre de Jesús,
Amén.
Julia Andrea Bustamante
Comentarios
Publicar un comentario