MILAGRO EN CAMINO
“A veces sentimos que Jesús se tarda… pero en realidad, Él
ya va en camino.”
A veces creemos que a Jesús se le
olvida lo que le hemos pedido. Sentimos que el cielo está en silencio, que
otros reciben respuesta y nosotros seguimos esperando… pero la verdad es más
profunda y llena de amor: a Él nada se le sale de las manos.
Mira lo que dice la Palabra:
“...porque su
única hija, de unos doce años, estaba muriendo. Jesús se puso en camino…”
(Lucas 8:42 NVI)
Jesús se puso en camino, no
se quedó quieto, no ignoró la necesidad, no la dejó para después.
Aunque había multitudes que lo
rodeaban y parecían “retrasarlo”, Él ya había decidido ir. Y esto toca
profundamente el corazón: aunque no lo veas, Jesús ya está moviéndose a tu
favor.
A veces pensamos: “Dios debe
estar ocupado con cosas más importantes… lo mío no es tan urgente para El”.
Pero este pasaje nos muestra lo
contrario. Había muchas personas alrededor de Jesús, muchas necesidades, pero Él
no perdió de vista a esa niña ni a su padre.
Así como nosotros ponemos
nuestros ojos en Él (Hebreos 12:2) Él también tiene sus ojos puestos en
nosotros. No eres invisible para Dios. Tu necesidad sí le importa.
En medio del camino, todo parece
empeorar. Le dicen al padre que su hija ha muerto, Humanamente, ya no hay
esperanza.
Pero Jesús responde con una verdad que rompe toda lógica:
“No temas; cree
solamente, y será salva.”
(Lucas 8:50)
Jesús redefine la situación. Donde todos ven muerte, Él ve
oportunidad de vida, Y cuando llega, declara:
“No está
muerta, sino dormida.”
(Lucas 8:52)
Se burlaron de Él… porque no
entendían lo que iba a hacer. Y aquí hay una verdad que necesitas abrazar: aunque
otros no crean, aunque parezca el final, si Jesús está en camino, todavía hay
esperanza.
Jesús no permitió que todos entraran al lugar del milagro.
Solo llevó a personas de fe.
“Entró… con
Pedro, Juan y Jacobo…”
(Lucas 8:51)
Esto nos enseña algo muy práctico
y necesario: no todo el mundo puede caminar contigo en momentos de fe.
Rodéate de
personas que: Crean contigo, oren contigo, no apaguen tu esperanza, porque hay
voces que levantan… y otras que debilitan.
Jesús tomó la mano de la niña y dijo:
“Niña,
levántate.”
(Lucas 8:54)
Y la vida volvió, lo que parecía
perdido… revivió. Hoy, con amor, quiero recordarte: No porque no veas
respuesta significa que Dios no está obrando. No porque haya “multitudes” o
retrasos, significa que se olvidó de ti.
Jesús ya va en camino confía
en su tiempo, que es perfecto, Descansa en su amor, que es fiel.
Y cree… aunque todo diga lo contrario.
Oremos:
Señor Jesús, hoy decido confiar en Ti, aunque no entienda los tiempos. Gracias
porque Tú ya vas en camino a mi necesidad. Fortalece mi fe, rodea mi vida de
personas que sumen esperanza y ayúdame a esperar con paz. Amén.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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