MIRADA FIEL

 


"Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos."
Salmo 32:8

¡Qué promesa tan hermosa nos hace hoy el Señor!

A veces pensamos que Dios está ocupado en asuntos más grandes y que quizá no está prestando atención a lo que vivimos cada día. Sin embargo, este versículo nos recuerda todo lo contrario: sus ojos están puestos sobre nosotros. Él conoce nuestras alegrías, nuestras luchas, nuestras dudas y hasta aquellas lágrimas que nadie más ha visto.

Cuando Dios dice: "Sobre ti fijaré mis ojos", no está hablando de una vigilancia para condenarnos, sino de la mirada amorosa de un Padre que cuida, protege y guía a sus hijos. Él nunca nos pierde de vista. Aun cuando sentimos que caminamos solos, el Señor sigue acompañándonos.

Pero la promesa va aún más lejos. Él también dice: "Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar."

Dios no nos deja caminar a ciegas. Él sabe que muchas veces nuestro propio corazón nos puede llevar por senderos que parecen buenos, pero terminan causándonos dolor.

"Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte."
Proverbios 14:12

Por eso, en su inmenso amor, el Padre decidió mostrarnos el camino verdadero enviando a su Hijo.

Jesús mismo declaró:

"Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí."
Juan 14:6

El camino que Dios quiere enseñarnos no es solamente una lista de decisiones correctas; es una Persona. Es caminar cada día con Jesús, aprender de Él, obedecer su Palabra y confiar en su dirección, aun cuando no entendamos todo lo que está sucediendo.

Quizá hoy estés tomando decisiones importantes o tal vez sientas que has perdido el rumbo. Recuerda esta promesa: si dispones tu corazón para escuchar al Señor, Él mismo te hará entender. Él sabe cuál es el mejor camino para tu vida porque te ama más de lo que puedes imaginar.

No temas si hoy no ves con claridad. El Dios que fija sus ojos sobre ti también tomará tu mano para guiarte paso a paso. Él nunca abandona a quienes ponen su confianza en Él.

Oremos:

Señor, gracias porque nunca apartas tus ojos de mí. Gracias porque me amas, me cuidas y no permites que camine solo. Enséñame a escuchar tu voz y a seguir a Jesús, el único camino que conduce a la vida. Ayúdame a confiar en tu dirección aun cuando no comprenda todo. Hoy decido descansar en tu amor y caminar de tu mano. Amén.

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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