MORADA VIVA
Jesús dijo algo que parece simple, pero muy profundo:
Las zorras
tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene
dónde recostar su cabeza.
Mateo 8:20
Jesús no estaba hablando solo de
un lugar físico. Él estaba mostrando el costo de seguirle… y también revelando
una verdad más profunda: muchos quieren los beneficios de Jesús, pero pocos le
dan un lugar donde Él pueda reposar.
En el contexto un hombre se ofreció a seguir a Jesús, pero
otro discípulo puso una condición:
Señor,
permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.
Jesús le dijo: “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos.”
Mateo 8:21–22
Jesús no estaba despreciando a la familia. Estaba
confrontando prioridades. El mensaje es claro: seguir a Cristo no puede ser
algo secundario. Él no acepta ser una opción más en nuestra agenda.
Aquí nace la pregunta incómoda: ¿Jesús ocupa el primer lugar
en tu vida… o solo un espacio cuando te conviene?
Si Jesús dijo que no tenía dónde recostar su cabeza,
entonces surge algo poderoso: Él sigue buscando un lugar donde habitar.
“He aquí, yo
estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a
él…”
Apocalipsis 3:20
Jesús no fuerza la entrada. Él busca un corazón que: Quiera
escucharlo, sea sensible a su voz, desee su presencia de verdad, No un corazón
religioso, sino uno rendido.
Seguir a Jesús no es emoción del momento. Es decisión
diaria.
Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y
sígame.
Lucas 9:23
Tomar la cruz significa: Buscar
tiempos con Él, tener hambre de su Palabra, depender de su presencia, decir
“no” a lo que nos aleja de Él, No se trata de obligación, sino de amor. Cuando
amas, haces espacio para que El venga a reposar. Un corazón donde Jesús puede
reposar es un corazón sediento.
Como el ciervo
brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Salmo 42:1
Dios no busca perfección, busca
deseo. No busca gente que “sabe de Él”, sino gente que lo necesita.
Jesús sigue diciendo
hoy:
“Las zorras tienen madrigueras… las aves
nidos… pero ¿tengo yo un lugar en tu vida?”
Jesús busca una MORADA VIVA
La pregunta no es si crees en Él. La pregunta es: ¿Puede
Jesús reposar su cabeza en tu corazón, o está lleno de ruido, excusas y
prioridades que lo dejan afuera? Porque al final…eso es lo que Él quiere de
nosotros: un corazón donde pueda habitar, descansar y reinar.
Dios te continúe
bendiciendo
Julia Andrea
Bustamante
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