NACIÓN DE RODILLAS

 

"Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos."

Mateo 18:19

Hay momentos en los que Dios llama a Su pueblo a dejar de lado las diferencias para unirse en oración. Este es uno de esos momentos.

Cuando Jesús habló acerca de ponerse de acuerdo, no se refería simplemente a que varias personas pidieran lo mismo, sino a corazones alineados con la voluntad del Padre. La oración tiene poder cuando nace de una relación sincera con Dios, de una vida que busca Su rostro y de un corazón dispuesto a obedecerle.

Por eso, más allá de nuestras opiniones, preferencias o inclinaciones políticas, hoy somos llamados a recordar cuál es nuestra verdadera responsabilidad como hijos de Dios: interceder por nuestra nación.

La biblia nos dice:

"Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad."

1 Timoteo 2:1-2

Dios no nos llama primero a pelear o estar en discusiones, sino a orar. No nos llama primero a señalar culpables, sino a humillarnos delante de Él.

Las Escrituras nos muestran el camino:

"Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra."

2 Crónicas 7:14

Como nación hemos cometido errores. Hemos visto la corrupción, la injusticia, la violencia, la indiferencia y el alejamiento de Dios, defendiendo un partido de izquierda o derecha, dividido no solo en política sino en muchísimos escenarios, Sin embargo, la esperanza de Colombia no está en la capacidad humana, sino en la misericordia del Señor.

Por eso, hoy levantemos un clamor unido. No por un partido político. No por ideologías. No por intereses personales, al final todos somos Colombianos.

Oremos por una Colombia donde prevalezca la justicia, donde la verdad tenga valor, donde la libertad sea preservada y donde los principios de Dios vuelvan a ser honrados.

Recordemos las palabras tan lindas de nuestro himno nacional:

"Comprende las palabras del que murió en la cruz."

Qué diferente sería nuestra nación si cada colombiano comprendiera verdaderamente las palabras, el amor, el sacrificio y el llamado de Jesucristo.

Oremos: Padre amado, en el nombre de tu Hijo Jesucristo nos presentamos delante de Ti con humildad, reconocemos que te necesitamos, reconocemos nuestras faltas como nación y pedimos tu misericordia sobre Colombia, Perdona nuestros pecados, sana nuestra tierra y vuelve nuestros corazones hacia Ti, Danos sabiduría para discernir correctamente. Permite que quienes ejerzan autoridad lo hagan con temor de Dios, integridad y amor por la justicia, Guarda nuestra nación de la violencia, de la corrupción, de la división y de todo aquello que se opone a Tu voluntad, Que tu propósito prevalezca sobre todo interés humano y que Colombia pueda ver días de paz, verdad y esperanza. Ayúdanos a ser luz en medio de nuestro país y a reflejar el carácter de Cristo en cada decisión que tomemos, confiamos en Ti porque Tú sigues gobernando sobre las naciones, en el nombre de Jesús, Amén.

"Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él escogió como heredad para sí."

Salmo 33:12

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

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