NI LOS RÍOS, NI LAS LLAMAS

 


Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas.”

Isaías 43:2 (NVI)

Este es un texto lleno de esperanza para el creyente. Dios no nos está garantizando una vida sin dificultades, pero sí nos recuerda algo mucho más hermoso: su presencia estará con nosotros en medio de cada prueba que enfrentemos.

Las aguas pueden recordarnos esos momentos difíciles que muchas veces llegan a nuestra vida, situaciones que parecen querer sobrepasarnos y que por momentos nos hacen sentir que no podremos salir adelante. Pero Dios dice: “Yo estaré contigo.” No nos promete que nunca cruzaremos las aguas, sino que no tendremos que cruzarlas solos.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia.”

Salmo 46:1 (NVI)

También habla del fuego. La Biblia nos enseña que las pruebas pueden ser usadas por Dios para purificar y fortalecer nuestra fe, así como el oro es probado en el fuego para comprobar su pureza. No significa que todo sufrimiento sea enviado directamente por Dios, pero sí que Él puede tomar aun aquello que nos duele y usarlo para formar nuestro carácter, afirmarnos y acercarnos más a Él.

Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro.”

1 Pedro 1:7 (NTV)

Qué hermoso es saber que, cuando atravesamos el río o caminamos por el fuego, Dios no se aleja de nosotros. Su compañía no depende de que todo esté bien. Él permanece cuando tenemos miedo, cuando no entendemos lo que está pasando y cuando sentimos que nuestras fuerzas ya no son suficientes.

“Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré.”

Hebreos 13:5 (NVI)

Por eso, no tengas miedo de las aguas ni de las llamas. Tal vez hoy estés atravesando una prueba que parece demasiado grande para ti, pero no estás solo. El Señor está contigo.

Y si Él está a nuestro lado, podemos caminar con confianza, no porque tengamos la seguridad de que nunca sufriremos, sino porque tenemos la certeza de que su mano nos sostendrá en medio de cada proceso. Él seguirá siendo nuestro refugio, nuestra fuerza y nuestra esperanza.

Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo.”

Salmo 23:4 (NVI)

Hoy recuerda esto: las aguas no tienen la última palabra y el fuego tampoco. La presencia de Dios es mayor que aquello que estás atravesando. Sigue caminando. Él está contigo.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 

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