NO ABRIÓ SU BOCA



Como seres humanos, y reconociendo que somos pecadores, muchas veces tenemos la tendencia a defendernos, a justificarnos y a responder a la defensiva cuando nos ofenden o nos tratan mal… sobre todo cuando sentimos que tenemos la razón.

Pero en medio de todo eso, tenemos el ejemplo más perfecto de mansedumbre: nuestro amado Jesucristo.

La Palabra nos dice:

“Angustiado él, y afligido, NO ABRIÓ SU BOCA; como cordero fue llevado al matadero… y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”
 Isaías 53:7

Jesús tenía todas las razones para hablar, para defenderse, para responder, pero decidió callar. No porque fuera débil, sino porque su corazón estaba rendido completamente a la voluntad del Padre. Su silencio también fue obediencia.

Además, la Biblia nos enseña algo muy importante para nuestra vida diaria:

“Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.”
 Santiago 1:19

Esto significa que no debemos reaccionar impulsivamente. Dios nos invita a escuchar primero, a procesar, a guardar nuestro corazón antes de responder. No toda reacción necesita palabras y no toda verdad necesita ser dicha en el momento que sentimos.

También nos recuerda cómo deben ser nuestras palabras:

“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”
 Colosenses 4:6

Nuestras palabras tienen poder. Pueden herir o pueden sanar. Cuando hablamos con gracia, reflejamos el corazón de Dios y edificamos a quienes nos escuchan.

Y aún más hermoso:

“La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”
Proverbios 15:1

Una respuesta llena de amor puede calmar una situación difícil. Puede detener una discusión. Puede guardar la paz y también proteger nuestra comunión con Dios.

Hoy, que nuestro anhelo y oración sea parecernos más a Jesús, que aprendamos a callar cuando sea necesario, que nuestras palabras sean de bendición, y que, como Él, usemos nuestra boca no para herir, sino para dar vida.

Que aprendamos a ser como Jesús, que NO ABRIÓ SU BOCA

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante

Comentarios

Entradas populares de este blog

BLOG PARA SEDIENTOS