NO ES UN NOMBRE CUALQUIERA


Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla…”

Filipenses 2:9-11

Hay un nombre que está por encima de todo nombre: el nombre de Jesús.

Su nombre tiene algo tan hermoso, tan puro y tan lleno de vida, que el solo hecho de escucharlo trae paz, esperanza y amor al corazón. Cuando mencionamos el nombre de Jesús, algo sucede dentro de nosotros, porque no es cualquier nombre; es el nombre del Salvador, del amigo fiel, del Rey eterno.

Muchas personas han sentido consuelo solo con escuchar su nombre en medio del dolor. Otras han encontrado fuerzas cuando ya no podían más. Y es que el nombre de Jesús no es magia ni una palabra cualquiera, es autoridad, amor y presencia.

Por eso Dios nos enseña a no tomar su nombre en vano. No se trata solamente de decirlo por costumbre o en momentos de enojo, sino de entender el valor tan grande que tiene. Respetar su nombre es honrar quién es Él y reconocer su santidad.

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano…”

Éxodo 20:7

Cuando valoramos el nombre de Jesús, también aprendemos a vivir de una manera que lo represente. Nuestras palabras, nuestras acciones y nuestro corazón deben reflejar el amor de Aquel que llevamos en nuestros labios.

El nombre de Jesús trae salvación, esperanza y vida nueva.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.”

Hechos 4:12

Hoy recuerda esto: no importa cuán difícil sea el día, siempre habrá poder, refugio y amor en el nombre de Jesús. Pronúncialo con fe, con reverencia y con un corazón sincero, porque su nombre sigue transformando vidas.

Oremos:

Señor Jesús, gracias por tu nombre Santo y Poderoso. Enséñame a honrarte con mi vida, con mis palabras y con mi corazón. Que nunca pierda el asombro y el amor por tu presencia. Amén.

Dios te continúe bendiciendo 

Julia Andrea Bustamante 


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