NO HAY RAZÓN
No hay razón para vivir dominados por la inquietud o la preocupación. Aunque enfrentemos circunstancias difíciles, tenemos un Dios que provee, un Dios que sana, un Dios que liberta y un Dios que fortalece a quienes ponen su confianza en Él. Su fidelidad no cambia, y su amor permanece para siempre.
Es natural que, como seres humanos, sintamos temor o ansiedad. Desde la caída del ser humano en el Edén, el miedo ha sido parte de nuestra experiencia. Sin embargo, Dios no quiere que vivamos esclavizados por esos sentimientos, sino que aprendamos a llevarlos delante de Él, confiando en su cuidado y en sus promesas.
Hoy el Señor nos recuerda que, por medio de la obra perfecta de Jesús en la cruz, tenemos esperanza y paz. Cristo venció el pecado y la muerte, y en Él encontramos la fortaleza para enfrentar cualquier angustia. No importa lo que estés viviendo, puedes descansar en la certeza de que Dios camina contigo y sostiene tu vida con sus manos de amor.
Así que hoy levanta tu mirada al Señor. En lugar de alimentar la preocupación, alimenta tu confianza. Dios sigue siendo el mismo: fiel, bueno y poderoso. Él nunca llega tarde y siempre obra para el bien de quienes le aman. Descansa en Él y permite que su paz guarde tu corazón.
Dios te continúe bendiciendo
Julia Andrea Bustamante

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