NO TE LA PIERDAS

 

Hay una cena que supera cualquier banquete que hayas probado en esta tierra. No es un evento exclusivo de ricos, no es una invitación humana. Es la cena de las bodas del Cordero.

La Palabra dice:

“Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.”
 Apocalipsis 19:9

Esta no es una cena simbólica cualquiera. Es el momento en que Cristo celebrará con Su Iglesia. Será la consumación del amor, la victoria definitiva, el gozo eterno. Y si aquí en la tierra hemos probado comidas deliciosas que nos hacen cerrar los ojos y decir “¡qué rico!”, ¿te imaginas lo que Dios ha preparado?

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
ni han subido en corazón de hombre,
son las que Dios ha preparado para los que le aman.”
 1 Corintios 2:9

No lo alcanzamos a imaginar. Nuestro lenguaje se queda corto. Nuestra mente no logra dimensionarlo. Pero mientras Dios prepara esa cena gloriosa, el enemigo también ofrece sus “manjares”. Placeres momentáneos. Distracciones. Pecados disfrazados de satisfacción. Satanás siempre ofrece algo que parece apetitoso… pero termina vacío.

Desde el principio ha funcionado así:

“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer… y tomó de su fruto.”
 Génesis 3:6

Lo que parecía delicioso, terminó trayendo muerte. Hoy sigue siendo igual. El enemigo quiere que te sacies aquí… para que pierdas lo eterno. Quiere que cambies la mesa celestial por migajas temporales.

Por eso Jesús nos advierte a perseverar:

“Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
Mateo 24:13

No se trata solo de empezar bien. Se trata de terminar fiel. Se trata de no distraerse con los sabores pasajeros del mundo. Porque a esa cena no se entra de cualquier manera.

La Biblia dice:

“Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.”
 Apocalipsis 19:8

No hablamos de ropa externa. Hablamos de una vida vestida de justicia, obediencia y fidelidad.

La pregunta no es si la cena será gloriosa. La pregunta es: ¿estarás allí? Yo no me quiero perder esa cena. No quiero cambiar lo eterno por lo temporal. No quiero distraerme con lo que se acaba y perder lo que no tendrá fin. Y tú…  ¿Te la quieres perder?

Dios te continúe bendiciendo

Julia Andrea Bustamante


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